54 Patrimonio agrícola mundial CHICHAS DE CAUCHAHUE El tío Julián Chaura venía de vez en cuando a Castro. Desde su caballo les gritó: - Habiliten viaje que iremos a hacer chicha de cauchahue. Luis y Sonia Catepillán vivían en los faldeos del Gamboa, en los palafitos. Corrieron a sacar permiso y, al volver su tío, ya estaban con un pie en el estribo. - Tú irás a las ancas y Luis viene adelante, en el avío - les ordenó . Cabalgaron hasta Alcaldeo de Rauco, en una aventura que no conocían. Esa noche descansaron del largo viaje. El tío les había insinuado la ruta del siguiente día y eso los desveló mucho. - ¡Levanten, flojonazos! - Escucharon muy temprano. Su primo Hermes los esperaba impaciente. Estábamos en verano y el día reventaba de sol. Una platada de leche con harina les dio la fortaleza para llegar hasta el monte, donde entre petas, quiacas y avellanos aparecían las olorosas lumas arracimadas de frutos. Ahí estaba la primera parte: cosechar ese frutito negroide arracimado en las copas. Comenzaron a trepar los árboles; Hermes llevaba la delantera y la habilidad. Esto era mucho más entretenido que Castro. Al mediodía volvió su tío con una carreta de canoa. - ¡Qué circo llegó por estos lados! - se burló, al verlos tiznados con la fruta. Cargaron sus canastadas de cauchao a la canoa y de vuelta a la casa del tío. Después de almorzar una espesa cazuela de nabos, cholgas y repollo, retornaron a su tarea. - Ahora a lavarse bien lavados los pies en ese riíto - les advirtió. Quedaron intrigados porque no les había detallado de qué forma iban a hacer la chicha. - ¿Están bien limpios? - les preguntó. Entonces los tomó en vilo y los puso sobre la canoa. - Arremánguense bien y empiecen a pisotear los cauchahues. - Y esa tarde bailamos sobre el jugo púrpura - recuerda Sonia - y todo el orujo de la fruta fue molida con nuestros pies. Después llegaron los tíos a colar con un canastito bien tupido, un chaigue; lo estrujaban hasta la última gota y se dejaba aconchar en la misma canoa. Finalmente lo envasaron en unas damajuanas de 15 litros que dejaron destapadas en el soberado de la casa. Tres semanas después estuvieron ya fermentadas, entonces las cerraron y quedaron ahí mismo guardadas. Nosotros nos hartamos de tomar la chicha fresca, porque era puro jugo. El calafate, fruto del deñe, antiguo nombre del arbusto espinudo.

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