24 Patrimonio agrícola mundial de ángel son de esteros con lajas como los de Castro y Nercón. Del canal de Chacao son los piures y también de profundidades, pero del archipiélago interior son los piquilhues , esos hermosos caracoles oblongos y nacarados. Los erizos y los picorocos prácticamente han desaparecido de estos canales. Son mariscos sólo para animales dalle, pipe, piragua, chitón, colpa y quelmey . El curanto, la receta más antigua El curantu es cahuiñ porque convoca, reúne en torno al círculo 11 . Irradia el calor, cocina lo crudo. Es antu, es sol. Es curán , es pedregal. Se cree que llegó de Polinesia y fue adoptado por los pueblos que ya habitaban las costas chilotas, mucho antes al ingreso de los mapuche a Chiloé. Se han encontrado vestigios como los de puente Quilo, Ancud, que el arqueólogo Carlos Ocampo ha fechado en 5.500 años. Esto nos hace pensar que el curanto de Chiloé estaría entre las recetas más antiguas de la humanidad, sólo comparable con los asados de carnes 12 . Los chono , pueblos nómades de estos archipiélagos y de culturas mesolíticas, hace 8 o 10 mil años ya practicaban la cocción con piedras calientes 13 , cambiando así su dieta de lo crudo a lo cocido. El curanto no ha variado respecto a cómo era en sus orígenes. Ha experimentado cambios, pero su natualeza sigue siendo la misma y, por ende, podemos asegurar que sus formas, texturas y sabores se mantienen. Hasta hace un siglo el curanto era usado prioritariamente 11 El cahuiñ originalmente es el “cerco de la luna y el sol” (Febrès 1765: p. 223). Los mapuche llamaron de igual modo a sus encuentros comunitarios con ocasión de un nguillatún, competencias, trillas, inauguraciones de canoas, casas, trillas, entierros, etc. Febrès cree que el rito tiene ese nombre porque “en sus bebidas suelen sentar en rueda, puesto en medio un canelo, y baylando alrededor de él…” 12 La voz más antigua es curantu. Deriva de CURA ‘piedra’ y ANTU ‘sol, calor’. Empero el segundo componente podría ser un colectivo de CURA: -NTU ‘pedregal’. Esta forma de cocción se practicó también en Polinesia, Melanesia y en ciertos lugares de Australia, pero de la manera como aquí se hace el CAPULLI, COPULLE para curantear algas (luche o cochayuyo). Algunos nombres: el imu Hawaiano, el umu de Samoa e Isla de Pascua; la ahima’a deTahiti, el hangi Maorí, y el mumu de Papúa, Nueva Guinea. La versión Inca es la pachamanarca (del quechua, “olla de tierra”) del Perú, Ecuador y el noroeste de Argentina. La calapurca es del norte de Chile. El boliviano es la wathiya o wajaña; y Brazil y Paraguay tienen el paparuto. 13 Esta era una alternativa a la carencia de utensilios de greda debido a que el suelo del archipiélago, de formación terciaria, es duro, arenoso y constantemente lavado por las lluvias. Montecino, 2.004: p. 113, dice que hace once mil años ya se practicaba esta forma de cocinar en la costa noreste de Chiloé. Rivas y Ocampo, 2004: 3-4 pp., por su parte, refieren sitios con fechados de 1.400 años DC, “curanto de catrumán” y 1.500 años DC “Huicha”. 14 El paquete de cholgas tiene cinco sartas, es decir, 20 patas (o cuelgas, de 10 cholgas cada una). como cocimiento de mariscos, puestos en sartas y ahumados sobre el fogón. Eran tiempos cuando se aprovechaban las grandes mareas ( pilcanes ) para mariscar en ciertas islas donde había mayor abundancia de recursos marinos. Generalmente familias enteras viajaban a esas playas y permanecían al menos una semana sacándolos. Tal era la cantidad obtenida que sólo desgranados podían cargarlos de vuelta y preservarlos por largas temporadas. Desde mediados del siglo XIX el chilote incursiona por el territorio de las islas Guaitecas hasta el litoral de Aysén, tras el ciprés. Esa actividad la diversifica con la caza de lobos marinos y nutrias. Allí se topa también con grandes bancos de cholgas, al alcance de la mano. Se dedica entonces a curantearlas, ahumarlas y a envasarlas en paquetes para venderlas en Chiloé y en el continente, actividad que continúa hasta el presente 14 . Los conchales modernos de esos archipiélagos son vestigios de esas rutas chilotas. Un escritor de 1914 observa estas variantes del curanto: “…No es comida ordinaria del pueblo, sino una especie de preparación industrial del marisco, luche, etc., usada por nuestros ribereños para vender a mejores precios dichos artículos, que así preparados reciben la denominación de curanes” . Comida de pobres, dice Alfredo Weber, a cargo de la colonización europea en Chiloé a fines del siglo XIX, pero que fue adoptado por el mundo urbano y otros sectores sociales, como lo observa un sacerdote en la primera década del siglo XX: “Para las familias acomodadas, el curanto es un verdadero acontecimiento, que sólo se verifica con motivo de algún paseo campestre u otra fiesta análoga con que ellas tienen a bien festejar a sus invitados” . Estos curantos de sociedad, agrega Francisco J.
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