18 Patrimonio agrícola mundial En el último medio siglo el pan ha sido más bien para el desayuno y últimamente también para la once. Pero en los sectores campesinos esta primera comida del día se reforzó con contundentes platadas de harina tostada con un caldito sazonado (sal, manteca, ají), guañaca (caldo de cabeza ahumada de chancho con harina), pero los más pobres sólo comían papas con color o caldos de mariscos o huesos, ulpeados con harina. Los adultos hoy casi no consumen leche; sin embargo, antes de mediados de siglo en muchos sectores lecheaban sus vacas y preparaban vigorosos desayunos con leche, harina tostada o tortillas al rescoldo. No había té ni café y el pan no era de todos los días; en algunos casos se recuerda el café de malta, trigo o avellanas tostadas o café de grano (de bolsa) acompañado de algún cereal (malta o higos secos molidos); también se consumían agüitas de yerbas como la menta, cedrón, mengroy, manzanilla o mulul. El almuerzo ha sido siempre al mediodía; corresponde a una cazuela que admite tantas repeticiones ( recachas ) como el apetito lo requiere. En ocasiones festivas o formales aparecerá el segundo plato e incluso la entrada y el postre. En las comidas diarias aparece el pescado, los mariscos, las verduras y la carne. En invierno se apela a las carnes secas y más a las masas y productos de almacén. La conserva en tarro es hoy muy apetecida en nuestros campos. Si hay trabajadores en casa hoy se prefiere ofrecer carne roja, al menos en una de las comidas principales. Todavía a mediados de los 60, en Cucao, se registran almuerzos más modestos basados en un mallo de papas , a veces complementado con una cazuela de conquihuenes secos o de pescado. “Este plato lleva además papas, repollo y fideos en el caldo. Se puede agregar también un guiso de cochayuyo o luche o cazuela de cochayuyo, en reemplazo del caldillo” 3 . Las onces, alrededor de las tres, ofrecían una platada de harina tostada con caldo. También se usaba papas enterradas en el fogón acompañadas de un caldo con masa ( piriquines ). Se recuerda también los huilquemes , unos milcaos hervidos, untados en miel o yides. Desde mediados del siglo XX se consumió un pan grande, con levadura, que se rebana para servir; no se unta con nada. Las tortillas corresponden al periodo del fogón y hoy sólo se hacen para ocasiones especiales. En verano se utiliza algo de té o yerba mate en infusión. Si hay actividad en el campo llegan las mujeres con sus viandas y ofrecen las onces en el mismo lugar del trabajo. El café de bolsa ha sido reemplazado durante las últimas dos décadas por café instantáneo. La cena o merienda estará lista cuando la luz de afuera no sirva para trabajar. Es más liviana que el almuerzo: una sopita y un charquicán o fideos con algo. En otros casos se recalienta la comida anterior. Finaliza con una agüita de yerbas, un mate o chichita deshumedecida. Hoy la televisión mantiene a la familia despierta hasta más tarde 4 . No todo tiempo pasado fue mejor Si bien la rutina de las cuatro comidas es ancestral, no siempre ha tenido las mismas características en abundancia y nutrición. En 1897, Roberto Maldonado, un navegante y explorador de estos archipiélagos, escribía: “... En la mañana se consume como almuerzo, cosa de cuatro o cinco kilos de papas cocidas o asadas; al mediodía el gasto se eleva a 10 o 12 kilos, mezclados con carne o mariscos, y en la noche la cena se reduce a 5 o 6 kilos de papas, a veces mezcladas con un poco de pescado. Por esto se comprenderá que la gente es muy sobria y parsimoniosa en su alimentación, sin ser débiles, no carecen de numerosos hijos” 5 . 3 Lotte. Cucao...,p. 303. Agrega que las familias más acomodadas usan “leguminosas , arroz o fideos, y de vez en cuando, carne de cordero” 4 En Cucao de los 60 (Lotte. Cucao..., p. 305) el plato fuerte de la merienda lo representaba un mallo de papas o una sopa de papas, mariscos o pescado. También podía ser pescado, cochayuyo e incluso carne. 5 Maldonado, Roberto. Estudios jeográficos ...(1897): p. 359.
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