PATRIMONIO ALIMENTARIO DE CHILE

38 Patrimonio Alimentario de Chile de Colchagua, la trilla se realizaba con maquinaria, abaratando costos y aumentando la eficiencia. La ventaja se lograba por el uso de leña como combustible para la maquinaria (Olea, 2012, 77). Otros casos fueron sistematizados por Anabalón y Urzúa en 1922, quien presentó un recuento de diversas propiedades y sus trabajadores. En el caso de Colchagua, destaca el fundo La Capellanía, en Machalí, cuyo dueño desde 1890 era Víctor Silva Briones. Con un sistema de riego de siete regadores, producía 30 quintales de trigo por hectárea y 500.000 manzanas al año, cuyas bodegas podían albergar hasta 100 millones de manzanas. “El propietariode LaCapellanía tiene el propósitode ir transformando su sistema de explotación hasta dedicar a la arboricultura, en la que predominará la manzana, de 80 a 100 hectáreas. El huerto está muy bien tenido, obedeciendo en todo a los más modernos y prácticos métodos de trabajo” (Anabalón y Urzúa, 1922, 62). Otro es el fundo La Paloma, que pertenecía a Francisco Bunster en el siglo XIX, quien dedicómás de 12 hectáreas en uvas para vino y 46 hectáreas para trigo. Poseía unmoderno molino y además se dedicó a la plantación de limones y naranjas valencianas (Anabalón y Urzúa, 1922, 113-116). Destaca el fundo Las Casas Coloradas, de propiedad de Ramón Cerda Gacitúa, quien poseía más de 3.000 árboles frutales de cerezos, almendros, perales, nogales, duraznos, 31 hectáreas para la siembra de trigo y 16 hectáreas de viña con planta de Cabernet de diez años. Según la leyenda, allí “José Miguel Carrera se hospedó con su gente hace 100 años, cuando venía camino a Rancagua en auxilio de O’Higgins” (Anabalón y Urzúa, 1922, 128). De propiedad de JuanMontenegro, el fundo Copequén, ubicado en la comuna de Coinco, tenía 283 hectáreas. De estas, unas 110 se dedican al cultivo de trigo, que era exportado para Australia. La chacarería, con una extensión de 47 hectáreas, se destacaba por el cultivo de papas, maíz, melones, sandías, zapallos y frijoles, que era vendido directamente en Rancagua (Anabalón y Urzúa, 1922, 156-157). De propiedad de la congregación jesuita, el fundo Las Mercedes (Graneros) fue de propiedad de Mateo de Toro y Zambrano, terminando finalmente en posesión de Carlos Eduardo Justiniano, quien se preocupó de que las 624 hectáreas regadas se enfocaran en el cultivo del trigo y la cebada. Además, tendría una viña que en tres años produciría unas tres mil arrobas de vino. La crisis mundial de 1870 convulsionó la economía chilena, sobre todo por la baja de venta de cobre para Inglaterra, pero el precio del trigo subió ocho veces en comparación a décadas anteriores. Según Sofía Correa: Banco de imágenes de FUCOA

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