PATRIMONIO ALIMENTARIO DE CHILE

36 Patrimonio Alimentario de Chile ECONOMÍA COLONIAL Al momento de la conquista del Imperio español, según las crónicas de Gerónimo de Bibar, el valle de Rancagua ya estaba poblado por comunidades de promaucaes, las cuales en un comienzo se resistieron a la instalación de estos nuevos habitantes. Como resultado de los enfrentamientos, cuyo triunfo fue para los españoles, existieron consecuencias políticas, pero también económicas y gastronómicas. Los territorios fueron sembrados con maíz, pero sobre todo con trigo, siendo el principal cereal (Bibar, 1966, 58). La quinua, que a diferencia del trigo no posee gluten, fue prohibida; se consideraba “mágica” y peligrosa por ser utilizada en ceremonias indígenas como una verdadera veneración (Mujica, 2015, 17). Pese a ello, su uso no fue eliminado del todo. Con la implementación del Imperio español, el ciclo de acumulación colonial se caracterizó por la escasa extracción de oro y plata, al contrario del cultivo extensivo del trigo y la ganadería. De esta forma, según Arnold Bauer, la conquista española instaló el sistema de gran propiedad hacendal con un estático funcionamiento hasta el siglo XIX (Bauer, 1994). El sistema señorial consistió en la asignación de merced de tierras denominadas encomiendas, permitiéndoles a los españoles el uso de mano de obra provenientes de las comunidades indígenas, las cuales una vez al año debían prestar sus servicios a cambio de protección y otras compensaciones debido a la escasez monetaria (Salazar, 2009, 62-63; Góngora, 1970). En la zona central llegarían a ser unas 500 propiedades de más de mil hectáreas cada una. De estas, hubo unas 23 estancias en Codegua, donde se cultivaba trigo, maíz, cebada y frijoles, siendo las ovejas el principal animal de pastoreo (Góngora, 1970; 43-45). Algunas encomiendas se instalaron en lo que actualmente se conoce como Codegua, Mostazal, Peuco, Rancagua y La Compañía. Esta última, perteneciente a la Compañía de Jesús, fue vendida en 1771 producto de la expulsión de dicha congregación, correspondiendo a 10.000 hectáreas, con 7.600 cabezas de ganado, 4.900 ovejas, 525 caballos, 1.250 yeguas, 540 mulas y 38 esclavos (Bauer, 1994, 38). Otra estancia, denominada Rancagua, también de esta orden religiosa, fue inventariada en 1739, calculándosele 200 vacas, 448 cabras, 1.656 ovejas, 200 yeguas y 50 caballos. La producción principal era el vino, el maíz, la cebada y las lentejas, que no se cultivaba en el Perú. Así lo escribió el padre Ovalle en 1645: “Las cosechas de la cebada, trigo, maíz y de las legumbres comienzan a hacerse por diciembre, hasta febrero y marzo, y todas estas semillas acuden, por lo menos, a 20 a 30 por uno y algunas a ciento, y otras, como el maíz, a cuatrocientos y Banco de imágenes de FUCOA Valle de Colchagua

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