EL MANDINGA :: Historias del diablo en la zona central de Chile

228 El Mandinga HISTORIAS DEL DIABLO EN LA ZONA CENTRAL DE CHILE “Al interior del carruaje, iba el gringo sentado, todo colorado, como si fuese una brasa incandescente”. La carreta de los diablos Esta leyenda se remonta a principios del siglo XX, cuando las casas campesinas se fabricaban de adobe y se pintaban con cal, con el suelo de tierra apisonada, contando con muchas habitaciones, pues generalmente las familias eran numerosas. A un costado de la vivienda había un portón donde se guardaba la carreta, que cumplía la doble labor de herramienta de trabajo y de medio de transporte familiar. Como el trabajo de campo es muy pesado, la gente solía tomar una contundente “oncecomida” antes de que cayera la noche, para luego rezar el rosario en familia y apagar las velas temprano, para reponer energías ante una nueva jornada de arduo trabajo. En una de estas casas sucedió que, cerca de la medianoche, mientras los moradores dormían, se empezó a escuchar el rodaje de una carreta y voces que decían: “Arriba, abajo, arriba, abajo, arriba, abajo…”, letanía que se escuchaba por mucho rato.

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