97 aguachenta, barrosa. Esta mella se cuece al horno (o rescoldo del fogón) o en curanto. Era un plato tradicional para el Día de las Ánimas. El eregno (ereño), rengo o deche es la papa rallada con corteza pero sin chuño, que se deja deshidratando en los altos del fogón, en forma de bolas. Después de unos meses se retiran, se pasan por el fuego (para soltar el hollín) y se raspan con conchitas para sacarle el hollín, se trituran y se muelen como si fueran granos. A veces se mezcla con harina de trigo. Con esta harina se hacen milcaos o unos panecillos alargados (pinucas) que se hierven y se comen acompañados de miel u otro unto. En Caguach los cocinan en curanto; sólo limpian la bola de deche, la trituran y la dejan remojando antes de amasarla como milcaos. En Calen también acostumbran a cocinarlo en un palo chochoquero , como si fuera milcao . La harina erengo se amasa con papa cocida para que se vuelva más aglutinante y adhiera al chochoquero . PASTEL DE PAPAS Y ÑOQUIS Se prepara un puré de papas y se le agrega harina en una proporción menor. Se amasa, se extiende como una banda larga. Se cortan y se imprimen figuras con el tenedor o bollos como papas duquesa . Se ponen en el agua hirviendo con sal. A los 20 minutos se sacan, se estilan y se dejan en una asadera. Se agrega salsa de carne o choritos. La salsa se compone de ají de color, cebolla picada, orégano y carne picada que ha sido frita. Finalmente la asadera entra al horno por un rato. Pastel de papa Hacer un puré con las papas cocidas. Incorporar mantequilla y dos yemas de huevo, sal y pimienta. Se sancochan las navajuelas en agua y sal. Una vez cocidas se les saca el estómago. Se pica la carne. Se calienta en un sartén la manteca y se agrega la cebolla en cuadritos, el ajo majado, ají en pasta, color, sal y pimienta. Se añade las navajuelas y vino blanco o agua hasta cubrir. Cocinar a fuego medio hasta que la mezcla reduzca. Enfriar. Enmantecar una asadera y agregar una capa de puré alternando con el pino de navajuelas y los huevos duros picados. Terminar cubriendo con una capa de puré de papas. Espolvorear con queso rallado y llevar a un horno fuerte hasta que se forme una costra dorada en la superficie. Servir caliente. El pino puede ser con carnes, mariscos, crustáceos o verduras. Cerré el cuaderno con líneas azules. Era la letra de la abuela. Recuerdo su lapicero de tinta. La última vez nos cocinó ñoquis, esa tarde cuando salía a un largo viaje. Ella sabía que no íbamos a vernos de nuevo. Atravesé la estancia y un reflejo, que llegó desde alguna galaxia amiga, iluminó su retrato de cuerpo entero que siempre estuvo a la subida de la escalera. Está apoyada en una fuente bautismal, con un vestido negro que le cubre los talones y sus botitas de charol. La saludé a la distancia con el cuaderno doblado y entonces reparé en la mano derecha del retrato. Me acerqué y, a la altura de mis ojos, apareció el mismo cuaderno que ahora era mío, abierto en la receta que fue nuestra última cena.

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