91 PAPAS, MILCAOS & CHAPALELES PAPAS Y PAPEROS Punta de palo, punta de fierro; si no lo adivinas te lo entierro. (Arado) Don David Cárdenas Barrientos, oriundo de Chaurahué, cuando abre sus puertas por las noches lo hace de soslayo, revirado; de no los aires malos que corren por las noches puede recibirlo de frente y enfermarlo. -Tantas cosas que han instalado ahora – dice - tantas salmoneras y mentiras. Desde Calen, donde hizo familia muy joven, recuerda las mingas por Colo y Chaurahué donde llegaban a reunirse hasta 40 gualateros en las siembras de papa. Recuerda los papales de Eugenio Mansilla, Pedro Muñoz y Braulio Bahamonde, sus vecinos de trabajo. La siembra de papas Primero se siembra, se abona y se voltea la tierra para formar la melga. Antes se abría el surco con las lumas, una vara de unos tres metros impulsada con el vientre del volteador, protegido sólo por un chañu o trozo de cuero de oveja; su ayudante era el palanquero que volteaba los tepes. Ese era el arado. Semanas después el brote verdea sobre la tierra y los gualateros apuercan el papal: apalean los tepes, los deshacen y dan forma al camellón o melga. Cuando la mata sobresale de la melga los gualateros levantan tierra, es decir, desmalezan y profundizan los surcos o pundillos y esa tierra recubre la melga. Para los asados de Año Nuevo ya hay papitas nuevas y, a fines de enero, todos los papales están granados. Su más vívida experiencia fue el Servicio Militar en Punta Arenas. Antes era una escuela formativa para los chilotes. Se quedó en las estancias haciendo plata para armar su vida de vuelta. Aquí volteará las siembras de sus vecinos; sembrará, segará y trillará el trigo; será arribano en las aserraduras de madera. Un día siguió hacia Osorno a trabajar donde los alemanes en la cosecha de trigo que, a veces, todavía hacían a echona, alejándose de las fiestas, de Chopazo y Daniel Acero. Papas yangue o ahumadas Las papas también se pueden ahumar. Como antes todos vivían en fogones era más fácil poner papitas en el enrejado del cielorraso, en el collín . Se les llamaba también papas yange o choe haciendo referencia a la boca de este soberado, sobre el fogón, por donde entra con mayor fuerza el humo y el calor. Para que el humo se introdujera todavía más en la papa se les hacía cortes con conchas de choritos. Esas eran papas anquentu . Una vez ahumadas hay que lavarlas bien y cocinarlas como cualquier papa. Son excelentes acompañantes para comer pancoras o cangrejos; para acompañar los caldillos de congrio y para tomar mate o un té. Tienen un gusto dulzón y quedan arrugadas como pasas. En Huillinco se comían en noviembre, para San Andrés.
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