58 Patrimonio agrícola mundial - …Pero, en realidad, también se puede sacar sabor a las cascarilla de las naranjas, al vino, al café. Debiéramos incursionar en nuevos sabores silvestres… Chonchi produce el licor de oro, el rompón y las mistelas. - El rompón es un licor de leche que se hace mezclando un litro de leche cruda con 100 gr de azúcar, 1/4 de vainilla en vaina y 1/2 cucharada de canela molida que se mantiene en el fuego hasta que hierva. Al retirar la olla se agregan 5 yemas de huevo de campo, batiéndolas hasta que logre el punto de espesor. El exceso de calor pudiera cortarlas. Enfriar . Añada el alcohol puro de acuerdo al grado de conveniencia. Colar. Embotellar. Este licor no debiera mantenerse más de un mes por los lácteos que contiene. La mistela es el saludo a toda visita que entra a una casa chonchina. Todas las frutas se procesan igual; las que tienen cuescos o impurezas hay que sacárselas; el café debiera ser de grano y frío. Las hierbas deben ser frescas. Si las guindas son secas se requieren menos por su sabor concentrado. Tito nos explica cómo hace el murtao con una botella del fragante licor en sus manos y en nuestras copas. - Mezclar un litro de almíbar (punto pelo) frío con medio litro de alcohol puro y 200 gr de la murta. Macerar durante un largo periodo (yo prefiero un año) tapado herméticamente y almacenado en un sitio oscuro. Se revuelve de vez en cuando; yo le introduzco aire con una manguera. Este licor tiene duración indefinida. Atravesamos el jardín. Salimos a Chonchi. En la calle se respira una textura de Ciudad de los Césares. Algo pasó aquí que encapsuló este pueblo en otro momento del tiempo. Las salmoneras flotan en sus canales, casi el siglo XXI; Tito queda en una tribuna del mundial de Alemania. Lorna aprieta la botella de rompón y yo los recuerdos de cuando compartíamos nuestras lejanías en los internados de Puerto Montt. LOS QUEMADOS El 23 de febrero y el 8 de septiembre hay fiesta en Huillinco. Para la fiesta de San Miguel los varones remolían con una espada en la mano porque el santo había sido ‘guerrillero’. Llegaba a estas celebraciones gente de Cucao y de los alrededores del lago. Hilda Trujillo recordaba estas fiestas a comienzos del siglo XX: llegaba un organillero con su monito y con papelitos de la suerte; el fotógrafo retrataba estos momentos. Los vendedores se instalaban en las fondas con comida y en las ramadas vendían chicha dulce y harina tostada con chicha. Los cucaguanos traían chupones , raguais y mistelas de apio, de menta, de cueros de naranja y frambuesa. También traían conquihuenes , pisos y sogas de ñocha y fuentes de ciruelillo; las roscas las transportaban en grandes canastas con tapa, de boqui. Rosa Marimán compraba una arroba de alcohol (2 litros); con un litro hacía tres litros de aguardiente, mistelas o quemados. Los quemados Se calienta al rojo un puñado de piedrecillas, muy limpias y compactas. Se extiende azúcar en una vasija metálica y encima se ponen las piedras. Se inicia el quemado de azúcar, se prende una llama y cuando la azúcar está quemada se añade agua y se revuelve hasta disolverla bien. Enfriar. Colar. Agregar alcohol al gusto.
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