27 una ceremonia llamada “el encanto” que a comienzos del siglo se practicaba en las islas orientales del departamento de Quinchao: “Los encantadores son ciertos hombres i mujeres que preparan el encanto para que produzca abundantes frutos la sementera de papas i proceden así: reúnen mariscos i en especial caracoles en cantidad de doce pares; recojen doce pares de palitos o leña que bota el mar; doce palitos de los caminos; doce de las cuatro esquinas i del centro del cercado que va a ser sembrado; doce pares de flores de los campos i doce pares de las mismas de los árboles frutales. La leña i los palitos se queman para quemar cenizas se agrega a esto polvos de las capucas y de millaunllín, que son unas piedras virtuosas” . Esta mezcla era luego espolvoreada por los encantadores sobre las papas destinadas a la siembra. Las capucas se les guardaba ocultas en lugares libres de profanación para verlas y tocarlas sólo en los momentos precisos 21 . Esta creencia es también una reminiscencia del culto a la fertilidad, en relación a los principios masculino y femenino 22 . La piedra, más que la greda, será un importante material para los indígenas chilotes. Piedras calientes usa el curanto y la amarradora para encajar los huesos de un accidentado. De un guijarro y una pirita la chispa para el fuego. De piedra es el corazón del sacho, antigua ancla de las embarcaciones chilotas. Llancas o chaquiras verde-azulosas como joyas y piedras rituales usaron los veliche. De piedras sus hachas y sus flechas voladoras. De piedra la cabecera de los sueños. Granos y papas molidos en piedras. La piedra ha acompañado al chilote en el fogón, enmarcándolo circular/rectangularmente, pero nunca se usó como habitación o pirca, excepto en los corrales de pesca 23 que siguen usándose en Caguach y en otras islas. La arena caliente, el rescoldo del fogón cotidiano, ha sido el horno de papas, milcaos, panes y carnes. El fuego Los chono, el pueblo mesolítico 24 que posiblemente haya recibido la herencia polinésica del curanto, trasladaban el fuego al centro de sus dalcas , una canoa de tres tablones. Había un lugar de la dalca destinado a transportar el fuego, que muchos han querido interpretar como un fogón para cocinar o temperarse. El P. José Gumilla, escribe casi a mediados del siglo XVIII: “... En el fondo de esas embarcaciones tienen siempre un fogón de tierra y en que arden sin cesar algunos trozos de madera a pesar de que por medio de la pirita de hierro saben aquellos isleños procurarse fuego con una maravillosa destreza. Las mujeres tienen el encargo de remar en estas navegaciones, y allí como en la cabaña, son ellas quienes mantienen el fuego” 25 . Los mapuche dispusieron del fuego en un fogón amurallado con 21 Alejandro Cañas Pinochet. La Religión .., 26-27 pp. 22 Otras creencias contemporáneas: • No sirve tirar piedras al agua porque se corre el riesgo de muerte o desaparición [Achao]./ Cuando se va a mariscar no hay que tirar piedras al mar, de lo contrario no encontrará mariscos [Achao]. • Si encuentra piedras sepultadas en el lugar de las semillas, con que los mal intencionados intentan dañar las siembras, los lleva presuroso al cementerio, en donde les da sepultura. • Cuando se carnea una oveja hay que enterrar la hiel bajo una piedra de fogón para que no merme el rebaño [Chonchi /Matao] • Antiguamente los campesinos tenían la “piedra imán” que les servía para que las semillas de las papas tuvieran mejor producción [Matao] • Al sembrar hay que tomar la piedra más grande del fogón [Achao] • Sentarse en una piedra del fogón atrae flojera [Quemchi] • Para no quedar soltera la mujer debe frotar su cara con una piedra gangosa; es decir, que tenga una pasta gelatinosa sobre ella [Achao] • El Caleuche se cree que es de la Ciudad de los Césares y anda en los mares como encanto, cuando lo persigue la gente se desaparece y queda en forma de piedra o madera tosca y los marinos se transforman en lobos y cahueles [Achao]. En: Renato Cárdenas y Catherine Hall. Manual del Pensamiento Mágico y la Creencia Popular. Olimpho, Santiago, 1989. 23 Algunos de ellos se usan hoy como murallones para proteger la ensenada que forman donde cultivan pelillo. También el sacho, un ancla de madera, lleva una piedra en su interior. En construcción se usó la piedra para apoyo de las vigas maestras que sustentan las casas. 24 Mesolítico o etapa arcaica: surge con el óptimo climático entre 8 y 7 mil años. Se da entre pueblos de recolección múltiple y diversificada que en algunos casos comienzan ya a generar los primeros esbozos de agricultura. Los canoeros mesolíticos, además de la navegación, incorporarán progresos notables relacionados con la preparación de alimentos, como la cocción con piedras calientes y el uso del fuego. 25 El fuego entre los canoeros se encendía en el fondo de la canoa sobre una capa de arcilla de varias pulgadas de espesor; encima del fuego, cruzados sobre ambas bandas, se dejan varios trozos de leña a medio quemar, para servir de combustible” (Villalobos, Historia , p. 63)
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