125 LOS YOCOS Llorín lloraba, la madre caía y llorín callaba (Adivinanza tradicional) Muchos eran los encuentros vecinales donde la convivencia estaba amalgamada con la comida y bebida. Medanes, mingas y antiguos quemunes así lo cuentan. Sin embargo, el yoco sólo ha sido disuelto en el último tiempo. Juanita, la chica mediana de los Cuyul, llegaba a mediodía con su canasta que apenas la podía. En el umbral trataba de levantar su regalo a nuestras manos. ---Le mandaron yoco, ayer carneamos chancho. Era una vianda cargada de carnes, pestiños ( sopaipillas en algunos lugares y milcaos en otros), roscas, milcaos, cueritos ( traguas ) y morcillas. Era un festín que uno retribuía cuando carneara en las semanas siguientes. En lo práctico el vecindario se transformaba en un refrigerador donde guardábamos lo que no podíamos comer al tiro. Por eso, siempre se carneaban dos chanchos: uno para la familia y otro para el yoco. El segundo sentido del carneo de chancho y el reitimiento era el encuentro familiar. En espera de los que estaban ausentes, los viajeros patagónicos y, en los últimos tiempos, se esperaba las vacaciones de invierno. ----El día del carneo se acostumbraba a comer chagua con mallo de papas y se tomaba chicha. Era el inicio de la fiesta. Ese día se carneaba el chancho separando las grasas de las carnes; se limpiaban las tripas y se las dejaba en agua con sal y yerba buena hasta el día siguiente. En Calen usaban baldahuén. Recuerda Francisco Bahamonde, cuya infancia la pasó en San Juan . El animal se carneaba generalmente por las mañanas con el concurso de familiares. Los chillidos del chancho no pasan inadvertidos y el vecindario espera con antelación su yoquito . Una vez muerto, con una certera estocada, el animal es amarrado de las patas con alambre y llevado en andas (haciendo quelmo ), con una estaca, a la fogata que arde intensamente con coleos ( quila ) y ramas secas. Las cerdas se van raspando con paletas de madera. El segundodíaesel reitimientoquesevuelveunfestíndecomida. Al almuerzo se sirve una cazuela de gallina, en espera de la fritanga. Un caldero se instala a todo fuego y allí se van derritiendo las grasas 75 . Un chancho bien cebado puede dar hasta siete latas de manteca (18 litros c/u). CHANCHOS, CARNEOS Y YOCOS 75 Creencias mágicas: Cuando sube la manteca del caldero y se derrama es porque se morirá alguien de la familia (San Juan). Cuando “se enfada” el caldero en un reite, es señal que hay alguien de corta vida en la casa [Voigue).

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