1 13 Otra preparación agrega agua fría a la fritura hasta cubrirla y se cocina hasta que ablande el nabo. Entonces se incorpora repollo morado picado en tiras gruesas. Se sirve caliente y se recomienda como acompañamiento de sierra ahumada desmenuzada y ahumada o carne de chancho ahumado. Esta base también puede usarse para un guiso, si se le agrega papitas y luche remojado. LOS HUEVOS VERDES Vengo de padre cantor, pero no soy cantor. Tengo los hábitos blancos y amarillo el corazón. En el sur de Chile se encuentran huevos de cáscara verdosa de gallinas mapuche. Dice la gente: colloncas, trintres, pitíos . Pero doña Ester tiene una treintena de gallinas y pollas negras. La mayor parte de los huevos que obtiene son verdosos. La gallina vino con la conquista, pero ciertas razas fueron preferidas aquí. Esas variedades genéticas se perdieron en Europa, pero han permanecido en el área mapuche de Chile y Argentina. Aparte de los huevos ocurrió algo similar con el caballito mampato y con las ovejas cafés, plomizas y negras que estaban siendo sustituidas de los rebaños chilotes por los ‘planes de mejoramiento bovino’ del Estado chileno. El huevo está también en la mitología. A veces se hallan en los nidales unos huevos tan chicos como si fueran de pajarito. Son los chauchaos. Los queman de inmediato, con cierto terror, porque pueden engendrar al basilisco, un adefesio con cola de culebra y cabeza de gallo que terminará matando a toda la familia. Les chupa el aliento y se apropia de las flemas y salivas del enfermo macilento. También infunde sospechas el huevolloy , un huevo embrionario, sin cáscara. Cuando mi abuela Socorro nos cocinaba huevos a la copa esperaba que el agua empezara a hervir y ella fervorosamente iniciaba una oración: “Creo en Dios Padre Todopoderoso Creador del cielo y de la tierra… Siempre era ‘El Credo’, rezado a veces solo con los labios, otras como reafirmando su fe en alta voz. Terminaba su plegaria y sacaba los huevos. Nosotros los devorábamos con devoción. Hasta muchos años después supimos que así calculaba la cocción de la nidada. El estrellado Se saltea en manteca una chalota o ‘cebollín del año’ picada junto a un diente de ajo machacado y color. Se estrellan cinco huevos mezclando y revolviendo constantemente hasta que el huevo cuaje. Sazone. Se sirve al desayuno. En el norte de la Isla Grande abundan los gansos y sus huevos son los preferidos para este revuelto. Tortilla de tacas Cebolla, ajo, pimienta y color en manteca. Una vez bien fritas estas verduras agregar los mariscos desconchados y finalmente los huevos batidos y el perejil. Llevar toda esta mezcla a un sartén caliente y bien enmantecado. Cocinar a fuego medio. Niños envueltos Hacer un pino de carne o mariscos. Preparar hojas de acelgas pasándolas por el fuego para que se mustien. Envolver el pino como humitas. Arrebozar el envoltorio con un batido de huevo, harina y un poco de agua o leche para diluirlo. Freír.
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