PATRIMONIO ALIMENTARIO DE CHILE

20 Patrimonio Alimentario de Chile Introducción El trabajo de investigación liderado por la Fundación de Comunicaciones, Capacitación y Cultura del Agro (FUCOA), Patrimonio Alimentario de Chile. Productos y preparaciones de la Región del Libertador General Bernardo O’Higgins tiene como fin generar vínculos entre sus habitantes, los alimentos y las prácticas culinarias con el territorio, su historia y su cultura. Esta publicación pasará a formar parte de una serie de investigaciones que abordan el patrimonio alimentario de nuestro país, como son los textos de las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Coquimbo, Valparaíso, Biobío, La Araucanía y Aysén, todos impulsados desde la Fundación para la Innovación Agraria (FIA). Esta obra es un valioso aporte a la recuperación de la riqueza alimentaria del país, ya que rescata productos y preparaciones regionales bastante singulares, dando pasos concretos hacia la protección, conservación, puesta en valor y salvaguarda de la diversidad cultural que se representa a través del patrimonio culinario y alimentario de nuestro país. La Región de O’Higgins, por el hecho de estar ubicada en la Zona Central, entre las regiones Metropolitana y la del Maule, ha implicado que desde la Colonia en adelante ha sido parte de la zona considerada como “el granero de Chile”. Esto, porque cuenta con tierras fértiles, un clima templado y un buen sistema hidrológico de riego (considerando el río Cachapoal, río Claro, estero Zamorano, río Tinguiririca y los esteros Las Toscas y Chimbarongo). La suma de estas características permitió tempranamente destacar la importancia productiva y de abastecimiento de la Región de O’Higgins, la que se vio potenciada, además, por otros factores, como su topografía, que incluye la zona cordillerana, los valles transversales y la costa. Asimismo, por su cercanía a la capital —abastecida desde antaño por esta zona— la Región de O’Higgins ha sido productora de volúmenes considerables de productos, los que han potenciado la exportación agrícola desde su pasado remoto. En consecuencia, todas estas variables han impactado durante largo tiempo en el patrimonio alimentario de la zona. Su flora y fauna precolombina, relevada por cronistas coloniales y por investigaciones más recientes de arqueólogos, son algunas de las fuentes o testimonios que han permitido tomar el pulso inicial sobre el tema alimentario de la región. A pesar de ello, para las ciencias sociales quizás no era un tema relevante, y a pesar de eso y de los terremotos que han borrado huellas del pasado, aún es posible encontrar en pie algo en el patrimonio material local que testimonia la importancia del tema alimentario en la zona. Por ejemplo, todavía existen antiguos molinos de granos y ruedas de agua y aún se conservan prácticas ancestrales como la de los arrieros. Por cierto, estas tienen un correlato en antiguos intercambios de productos y, luego, de comercio entre los territorios de la región incluso cruzando la cordillera. Ahora bien, no se puede asegurar que en la zona se conserve el volumen de patrimonio genético con que cuentan otras regiones, salvo quizás por la quinua y un par de especies más a nivel de huertos caseros,

RkJQdWJsaXNoZXIy MjA1NTIy