239 Productos marinos ALGAS Productos y preparaciones de la Región del Libertador General Bernardo O’Higgins En Chile hay gran disponibilidad de algas en nuestras costas. Existen al menos 800 especies de macroalgas marinas —que son las visibles, sin uso de microscopio—, van desde la zona intermareal hasta los 40 metros de profundidad, y se las encuentra, más que nada, sobre rocas. Su fisonomía varía; hay laminares, filamentosas, tubulares, y suelen tener varios metros de longitud. Son alimento de peces, moluscos, crustáceos y equinodermos. Estas plantas marinas contribuyen con oxígeno al agua del mar y sustraen de ella carbono para realizar fotosíntesis. Estos recursos marinos han sido utilizados por la humanidad desde hace muchos siglos; principalmente, como alimento. Sin embargo, tienen otros usos, como en la industria farmacológica, cosmética, agrícola y alimentaria industrial. La Subsecretaría de Pesca y Acuicultura es el organismo del Estado que regula los recursos marinos y el período de extracción de algas. Destacan las siguientes algas de nuestras costas: huiro, huiro flotador, huiro negro, huiro palo, luga negra, luga roja, alga parda y el pelillo. Estas se exportan para fines diversos (https://www.subpesca.cl/ portal/616/w3-propertyvalue-620.html). Las macroalgas son esenciales en el equilibrio de los sistemas marinos, permiten la colonización de otras algas marinas e invertebrados, como los erizos, las lapas y los caracoles. A su vez, estos organismos atraen a otras especies, como el loco, la estrella de mar y el pejeperro, y también a mamíferos, como el lobo marino común y el chungungo, que se alimentan de especies asociadas a los bosques de macroalgas pardas. Además, los bosques de macroalgas pardas cumplen funciones de protección de la costa en casos de eventos climáticos extremos, como marejadas, tsunamis y ciclones. También amortiguan la erosión de la zona costera. Asimismo, son áreas de asentamiento para algunos peces y es donde ocurre el desove (puesta de huevos) y la crianza de peces. En nuestro país, las algas en el pasado fueron más consumidas que en la actualidad. Numerosos registros escritos de cronistas de la época describen el consumo especialmente de cochayuyo y, en menor medida, de luche en los habitantes originarios. En diversos recetarios antiguos quedaron consignadas algunas recetas. Con la posterior introducción de ingredientes foráneos, las algas fueron desplazadas paulatinamente de la dieta cotidiana. Esto sucedió, quizás, debido a que su preparación requería de tiempo y trabajo, al tener que lavarlas y remojarlas previamente antes de ser cocidas, y luego de este proceso recién se podían preparar de diversas maneras. Su aroma yodado y sabor fuerte generaba resistencia, y el cochayuyo, aunque era utilizado en la etapa de dentición de las guaguas, lentamente fue cayendo en desuso y consumiéndose poco. Durante el año 2020, la recolección y extracción de algas —principalmente, las pardas como el cochayuyo— lideraron el desembarque artesanal. Las algas son extraídas por recolectores(as) desde la orilla, ya sea de áreas libres o de áreas de manejo del borde costero de la región. Este recurso aún se mantiene como artesanal, y el conocimiento sobre los procedimientos se sigue transmitiendo de generación en generación. La recolección de algas proviene de una vasta trayectoria de familias ligadas al mar y de una antigua tradición cultural ligada a las zonas de Bucalemu, Pichilemu, Topocalma, Puertecillo, Matanzas y La Boca de Rapel, “los que durante sucesivas generaciones fueron construyendo asentamientos semipermanentes y permanentes por todo el litoral de la provincia. Los recolectores de algas son denominados algueros o mareros; sus asentamientos, rucos, y el área de trabajo, la orilla” (Araos, 2015, 139). “Todavía seguimos nosotros algunos prole con la herencia de los muchos tiempos inmemoriales atrás de marero, gente ligada al mar; marero es un término para la gente que trabaja en el mar, pero hay muchas ramas, como recolector, pescador artesanal y todo, pero para nombrarlo todo junto como encasillarlo, marero (...). Todos los mareros tienen sus cabañas cerca del mar (...), estamos viviendo prácticamente a la orilla del agua, pero es de toda una vida, de una costumbre también que es de los mismos antiguos que se traspasó que a nivel costa chilena, a todas partes que va aquí que no sea ciudad va a encontrar estos pequeños rucos de pescadores, que algunos los usan temporal, que la temporada de algas es de septiembre hacia adelante y otros, como nosotros, y son repocos, los que se quedan finalmente viviendo en los rucos” (Héctor “Marzo” Vargas, Punta de Lobos). ALGAS Productos marinos
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