PATRIMONIO ALIMENTARIO DE CHILE

145 Productos y preparaciones de la Región del Libertador General Bernardo O’Higgins Personajes importantes, en relación con el ganado y el comercio, han sido los arrieros. Desde épocas remotas ellos atravesaban la zona, subiendo a la cordillera y llevando ganado y otros productos hacia o desde el otro lado de los Andes. El abastecimiento, debido a la condición de los caminos, muchas veces resultaba más expedito a través de pasos cordilleranos que transitando hacia la costa por el CaminoReal. Los arrieros aseguraban carga en ambos sentidos y así sacaban buen provecho del viaje. Llevaban vinos, ovejas, talabartería, yerba mate, azúcar y productos de Castilla hacia el borde costero. En el viaje de vuelta, regresaban con sal, pescados, mariscos y algas. De esta manera, ellos consolidaron el comercio transversal entre los distintos territorios productivos. Desde la época colonial hasta el día de hoy, la producción ganadera ha estado presente en los rubros de la producción alimentaria de la Región de O’Higgins. Se puede inferir que a partir de la composición de las haciendas y de la figura del arriero, esta actividad tuvo un aumento en el número de cabezas de animales, dado que el arriero en ocasiones trabajaba de forma independiente, llevando a un gran grupo de animales en el verano a pastar a zonas altas: “Ellos [su familia] siempre han sido agricultores de manera independiente (...) y con la parte de la ganadería, entonces después ellos empezaron a aumentar las masas, ya empezaron a tener vacas más de carne, se llevaban las veranadas a la cordillera todas las vacas” (Gloria Mena, Codegua). La veranada se lleva a cabo en la época veraniega, se sube a la cordillera en busca de zonas con pasto tierno; producto de los cursos de agua de los deshielos debido al calor, que hace crecer pasto tierno en las praderas de altura. Mientras que abajo, en el valle central, las altas temperaturas y menor humedad, con el agua destinada a riego de hortalizas, frutales y legumbres, no dejan mucho margen para que los animales puedan pastar. En algunas zonas de la región aún se mantiene la tradición de la veranada: “La idea es mantener la tradición. Gastamos más de lo que tenemos, pero la idea es no perdernos en el tiempo, seguir con lo que era de nuestros abuelos, los papás y que los hijos, más adelante, el que quiera o nieto pueda seguir preservando la tradición y la crianza” (Gloria Mena, Codegua). Hoy en día, esta actividad también se mantiene a través del Club Ganadero San Sebastián. Seguir con las veranadas es, además, mantener las múltiples preparaciones que han acompañado los largos viajes y las permanencias en las altas cumbres de los arrieros junto a los animales: “De la alimentación (…) siempre uno llevaba lo más, que el pollito cocido como para fiambre, la típica del huevo duro, el causeo, la cebolla, ahí unos buenos causeítos (…) a veces llevaba patitas cocidas (...) y la típica cazuela arriba que se hace, cuando ya tú estás quietecito en la noche, porque los viejitos siempre comen en las mañanas y antes de acostarse, el antiguo siempre se alimentaba así” (Gloria Mena, Codegua). Aunque han tenido que ir sopesando dificultades, como las limitaciones del terreno disponible, que en tiempos modernos debe ser arrendado, “y de aquí después al cerro también es arrendado, después a la cordillera también arriendo” (José Ulloa, Chimbarongo), y también las consecuencias del cambio climático: “Pero ya no los traemos, porque ya tú ves que está todo cerrado, ya no está la superficie que antes teníamos con la cabra. Entonces, para no terminar la tradición dejamos arriba, más riesgoso; también hemos ido a pérdida por el tema del cambio climático, hay menos disponibilidad de agua” (Gloria Mena, Codegua).

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