NUESTRA TIERRA N°78 | AGOSTO 2021

1 El diario deL MUNDO RURAL N.78 AGOSTO 2021 A SUS 80 AÑOS ES EL MEJOR GUÍA PARA CONOCER LOS SECRETOS DEL VINO CAMPESINO RENÉ AQUILES CABELLO IDALGO (RC VIÑEDOS) OFRECE: VINOS CAMPESINOS Y ENOTURISMO TELÉFONO: +56994326113 INSTAGRAM: @R.C.VINEDOS FACEBOOK: RC VIÑEDOS EN ESTA EDICIÓN: PÁG. 3 PÁG. 4 ACCIÓN RURAL ESPECIAL GOBIERNO PRESENTA PLAN NACIONAL CONTRA LA SEQUÍA CONOCE TUS BENEFICIOS VINOS AYLLU DEL DESIERTO DE ATACAMA GANAN ORO EN ITALIA EDICIÓN, DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN Fundación de Comunicaciones, Capacitación y Cultura del Agro, FUCOA. CONTACTO: diarionuestratierra@fucoa.cl Teatinos 40, Santiago. Distribución nacional gratuita. www.fucoa.cl www.minagri.gob.cl A sus 80 años, René Aquiles Cabello Hidalgo se mantiene activo y con entusiasmo recibe a quienes llegan hasta el sector El Cóndor de Apalta de la comuna de Santa Cruz para visitar sus 21 hectáreas de parras centenarias (9,5 de cabernet sauvignon, 7,5 de semillón y 3,5 de malbec), probar los vinos que desde 2016 elabora junto a su hijo René Cabello Contreras (41), ingeniero agrícola, y escuchar sus historias y anécdotas como antiguo campesino y productor de uvas. Se trata de una experiencia de enoturismo que ambos René Cabello están desarrollando con éxito en su empresa campesina RC Viñedos -desde que la pandemia lo ha permitido- y donde el padre se roba la película como anfitrión: acompaña a los visitantes por el campo, les cuenta como trabajan las uvas y, en torno a una tabla de frutos secos y quesos, les brinda degustaciones de sus aclamados vinos Cóndor y Pequén, además de un semillón con 1 año de guarda en barrica, que está próximo a salir a la venta. Don René adquirió el terreno en 1973, para la Reforma Agraria. “Era un campo que estaba botado, que no tenía ni un valor, y nosotros lo hicimos producir. Lo limpiamos, lo fuimos trabajando y así lo tiramos p’arriba; hoy no le envidia nada a otros viñedos de caballeros grandes y nadie puede decir que hacemos vinagre. Son parras de 120 años que están tocadas por la mano de Dios y que nos dan tremendos vinos” , dice. Cuenta que cuando recibió su campo, lo único que tenía era una tijera para podar. Luego un cuñado le prestó caballos y su suegro le regaló una pechera para los animales. “Cuando tuvimos monedas, partimos a Curicó a comprar arados y todo lo que necesitábamos, para no tener que pedirle nada a nadie” , cuenta. A partir de entonces se dedicó en cuerpo y alma a la producción de uvas para la venta a los poderes compradores. En 2016, don René y su hijo se integraron al Programa de Vinos de INDAP y recibieron la asesoría del enólogo francés Arnaud Hereu para embotellar sus mostos y tener sus propias etiquetas, algo que nunca imaginaron. “Cuando llegó el pela’o Arnaud vio una barrica donde habíamos hecho un vino para nosotros, lo probó y dijo: ‘Cómo pueden vender tan baratas sus uvas si lo que tienen acá es puro oro’ . Él siempre nos ha dicho que nunca nos deshagamos de este campo”, comenta. RC Viñedos surge como empresa en 2017, cuando padre e hijo deciden ser socios comerciales. Así nacen los vinos Cóndor (94 puntos en Descorchados y Vinau), en alusión al lugar donde está la viña, y Pequén (92 puntos La Cav y Descorchados), por los búhos que habitan la zona y que “salen de noche a comer sapos y culebras” . Con ambas etiquetas recorrieron ferias y fiestas de la vendimia, hasta que se desató la pandemia. Hoy concentran sus ventas por redes sociales y el boca a boca, con permanentes entregas en Santiago. ¿Cómo hacer un buen vino? “Mire, el vino es fácil de hacer, pero hay que tener cómo procesarlo y por suerte, nosotros gracias a INDAP tenemos las maquinarias y la asesoría para hacerlo. Después hay que cuidarlo suavecito, con buen carácter y sin malos modos. Si yo ando enojado, el René me dice ‘oye, ándate y después volvís’; hay que andar contento y echando la talla. Y hay que vender el vino, porque uno no se lo puede tomar todo” , dice el octogenario productor. Lo que más valora don René de ser hoy emprendedor es su libertad, su independencia: “Lo mejor es no ser mandado por nadie. El finado de mi padre era viñatero apatronado y no la pasaba bien. En cambio yo ahora si quiero me levanto y si no, sigo acostado, pero me levanto porque me gusta mi trabajo y recibir a la gente. Es bonito darles de probar nuestros vinos y que los encuentren buenos. Eso me llena de alegría” , afirma.

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