PERIÓDICO NUESTRA TIERRA N° 120 /NOVIEMBRE 2024

N. 120 | NOVIEMBRE 2024 | PERIÓDICO MENSUAL DEL MINISTERIO DE AGRICULTURA NUESTRA TIERRA 3 ARTESANÍA Para mejorar las condiciones de vida de las y los agricultores que habitan y producen en el valle de Chalinga, en la provincia de Choapa, la Comisión Nacional de Riego (CNR) del Ministerio de Agricultura entregó, en la sede de la Comunidad Agrícola de Chalinga, bonificaciones por más de $620 millones a pequeños agricultores de la zona, como resultado de un trabajo territorial sin precedentes. Los recursos fueron entregados por la subsecretaria de Agricultura, Ignacia Fernández; el director ejecutivo de la CNR, Wilson Ureta; el delegado presidencial provincial de Choapa, Jonatan Vega; y el seremi de Agricultura, Christian Álvarez. Estas bonificaciones benefician a 31 pequeños agricultores del valle de Chalinga, quienes podrán avanzar en la construcción de tranques de acumulación, la instalación de sistemas de riego y la incorporación de generación de energía fotovoltaica. “Es mi primera visita al valle de Chalinga y vengo a celebrar la entrega de una serie de bonificaciones para proyectos de riego, que apoyarán a la agricultura familiar campesina. Estas son inversiones productivas para la agricultura, pero también de uso del tiempo y de la calidad de vida de quienes producen acá en el valle”, destacó la subsecretaria. Para el director de la CNR, Wilson Ureta, “esta entrega de bonificaciones, del Banco de Proyectos, tiene una enorme importancia dado que es una focalización muy especial que rompe una barrera de acceso a los pequeños agricultores a los instrumentos de la CNR (…) Estamos muy satisfechos, son 31 bonificaciones por $620 millones que supera toda las bonificaciones que el año pasado recibieron los pequeños agricultores en la región de Coquimbo, así que nos revela un camino para seguir trabajando en esta y en todas las regiones del país”. CNR ENTREGA ANHELADAS BONIFICACIONES PARA LA PEQUEÑA AGRICULTURA DEL VALLE DE CHALINGA Osvaldo Güineo Obando, a sus 29 años, se erige como un faro en el mundo del arte textil mapuche huilliche. No es solo un artesano, sino que también un creador que ha tejido su vida alrededor de la tradición, fusionando el legado ancestral con una visión contemporánea. Su talento ha sido reconocido con tres Sellos de Excelencia a la Artesanía, el más reciente entregado por el Comité Nacional de Artesanía, un galardón que resalta su compromiso con la calidad, el medio ambiente y la autenticidad. La pieza ganadora, “Cubismo textil”, es una frazada que juega con la técnica de las tradicionales cobijas chilotas, transformando una esquina en un megapíxel de una flor. Osvaldo, quien es usuario de INDAP y cuenta con el apoyo del rubro de Artesanía, invita a quienes la ven a imaginar el resto de la flor, creando una conexión íntima con su obra. Originario de la Isla Cailín en Quellón, Osvaldo es hijo de un buzo y una madre tejedora a palillos, de quien heredó las combinaciones de colores. Su camino autodidacta en el arte textil comenzó a los 14 años en el colegio, con un taller de rescate cultural. Al enterarse de que las frazadas de lana en su hogar eran cada vez más escasas, sintió la necesidad de aprender a confeccionarlas. Su primer telar, hecho de cuatro palos, marcó el inicio de una travesía que lo llevó a perfeccionar su técnica con el tiempo. Cuenta entre risas que sus primeros dos tejidos “no me gustaron nada. No quedé conforme, así que los quemé”. El tercero ya lo toleró, aunque tampoco quedó muy satisfecho, pero “como usé más material, lo guardé”. Y ahí sigue, dentro de un cajón, mientras por sus manos continúan pasando piezas alabadas por los expertos. Este joven campesino ha aprendido a transformar las lanas de sus propias ovejas, experimentando con tintes naturales que obtiene de plantas autóctonas. Cada color que utiliza lleva consigo un conocimiento profundo sobre los ciclos de la naturaleza, algo que ha cultivado con dedicación. A los pocos años de iniciarse en este oficio, una artesana de la zona le heredó un kelgwo, telar mapuche huilliche que se ancla horizontalmente al suelo y en el que se teje de rodillas. Con esta tejedora, fue puliendo su técnica y aprendió a realizar teñidos naturales con menta chilena, arrayán, maqui, michay, romaza, barro y barba de palo. Sus tonos preferidos son los negros, verdes y marrones. Hoy confecciona ponchos, bajadas de cama y frazadas, siempre buscando innovar y encontrar la perfección en su trabajo. Para él, la artesanía va más allá de ser un medio de vida: es un legado que anhela transmitir a las futuras generaciones. Sin embargo, se enfrenta al reto de la falta de interés entre los jóvenes por aprender este oficio y la precarización de lo indígena. Afirma que “además existe falta de apoyo y visibilidad para los artesanos locales, lo que amenaza con hacer desaparecer estas tradiciones”. Güineo, a sus 29 años, es un guardián de la tradición que sigue tejiendo su camino hebra a hebra, o como declara en sus redes, “en mis hilos voy enredando cada pensamiento en mí. Mi alma grita en cada giro de huso, en cada pasada de trama y golpe de ñerehue. Mis alegrías, mis tristezas”. OSVALDO GÜINEO @ko.quelgo +56 9 66828361 ko.kelwo@gmail.com RIEGO CAMPESINO DE QUELLÓN GANÓ SU TERCER SELLO DE EXCELENCIA A LA ARTESANÍA

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