¿Por qué Asociatividad?

En la agricultura y en el sector forestal chileno, se presencia una fuerte atomización productiva que coexiste con una fuerte intermediación y concentración de las cadenas productivas, los productores agrícolas y forestales, especialmente los pequeños y medianos, se enfrenta a un permanente desafío, ocasionado por el tamaño de su producción, explotación y poder de negociación dentro de la cadena productiva. El 93% de los productores silvoagropecuarios nacionales son propietarios de pequeñas y medianas explotaciones, lo que los hace carecer de competitividad, que se refleja en una dificultad en la venta de sus productos, en el abastecimiento de insumos, en la dificultad por integrarse verticalmente, acceder a nuevas tecnologías, mejorar la infraestructura predial, etc.

Esta necesidad patente de competitividad en los productores Mipyme, es una realidad. Por esta razón, la Asociatividad, a un nivel productivo u horizontal, como a nivel de cadena o vertical, es una opción válida por mejorar esta falencia existente.

En los distintos sectores de nuestra agricultura, la asociatividad se ve como una oportunidad para que productores de distinto tamaño puedan beneficiarse con la disminución de costos, generando economías de escala y de alcance en la compra de insumos, aumentando sus ingresos y mejorando su condición de venta, llevando a cabo una negociación con un mayor volumen y, mejorando también, su acceso a tecnología, innovación y financiamiento.

Es necesario y oportuno trabajar en desarrollar la Asociatividad en el sector Silvoagropecuario.

El presidente Sebastian Piñera, en su programa de Gobierno para 2018-2022 menciona y compromete la incorporación de nuevos mecanismos de asociatividad y colaboración entre pequeños agricultores, estimulando un cooperativismo moderno y competitivo.

Por otro lado, la ONU propone llevar a cabo un desarrollo sostenible a través de sus 17 ODS. El segundo de estos propone duplicar la productividad agrícola y los ingresos de su gente, mediante un acceso seguro a recursos de producción e insumos, conocimientos, servicios financieros, mercados y oportunidades para la generación de valor añadido y empleos, donde la asociatividad juega un rol fundamental para cumplir con esta meta.

Con estimaciones de la FAO la agricultura mundial se prepara para alimentar a más de 9.000 millones de habitantes, con los mismos e incluso menos recursos. Así, la seguridad alimentaria, es una tarea y un desafío para trabajar, aumentando la productividad chilena. La asociatividad económica hace posible que al ser más productivos trabajando juntos, aumente la oferta de alimentos en los mercados locales e internacionales, con empresas exportadores que antes no lo eran.

El actual Gobierno del presidente Piñera busca reactivar la economía por medio de su Programa Chile en Marcha, que tiene como finalidad generar una economía sana, con más empleo y crecimiento. Así, la asociatividad juega un rol de incentivar la inversión y la competitividad de los productores del sector.

Por último, un objetivo transversal en Chile es relevar el accionar de las regiones, descentralizando los focos de desarrollo. De esta manera, por medio de la asociatividad, los productores silvoagropecuarios compiten mejor en las cadenas de valor, lo que genera un espacio de desarrollo sustentable a nivel regional y local.