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N° 295 SEPTIEMBRE 2015

| Pág. 29

| OPINIÓN

Me preguntan cómo se presenta el concepto

de chilenidad entre los pueblos originarios

que habitamos en este lugar hoy llamado

Chile. Respondo desde la única visión que me

es posible: desde mi diversidad personal de

ser un mapuche en el que habita también una

chilenidad particular, aquella que conocí en el

entonces pequeño pueblo de Cunco, lugar de

mi primer exilio, a doce y medio kilómetros de

mi comunidad (Kechurewe)

Veo a lo menos dos chilenidades. La de un Chile

huérfano (sin padres ni madres de la “patria”)

y profundo, mezclada con nuestros pueblos, y

desde cuya legitimidad han surgido adelantadas

y adelantados como Gabriela Mistral, Pablo

Neruda, Violeta Parra, Víctor Jara. La otra es la

chilenidad del poder: superficial y globalizada

(enajenada); sólo con padres de la “patria”, esos

que instalaron la blanquizadora “legalidad” del

Estado cuya presentación desde su centenario

dice: “Los indígenas de Chile eran pues escasos,

salvo en la región sur del valle longitudinal,

esto es, en lo que después se llamó Araucanía.

Por otra parte, las condiciones del clima muy

favorables al desarrollo y prosperidad de la

raza blanca, hizo innecesaria la importación

de negros durante el período colonial… A

estas circunstancias debe Chile su admirable

homogeneidad bajo el aspecto de la raza. La

blanca o caucásica predomina casi en absoluto,

y solo el antropólogo de profesión puede

discernir los vestigios de la sangre aborigen, en

las más bajas capas del pueblo”

Veo a la chilenidad profunda con una tarea

aún pendiente: asumir su hermosa morenidad.

Amar las vertientes y los ríos que fluyen bajo la

muralla que otros levantaron para que no nos

vieran, para que no dialogáramos. Me parece que

nuestra tarea común y urgente hoy es derribar

esa muralla para habitar por fin -en un Chile de

autonomías- nuestro ancho y maravilloso jardín

de la diversidad.

Lo más curioso de la palabra

chilenidad

es que

hasta el año 2010 este vocablo no figuraba en el

Diccionario de la Lengua Española

; únicamente

aparecía registrado argentinidad. En el 2010, este

sustantivo ingresó a las páginas del léxico con dos

acepciones:

1.- Carácter o condición de chileno. 2.-

Amor o apego a lo chileno.

Si nos atenemos a estas definiciones, en Chile estas

singularidades se manifestarían fundamentalmente

en septiembre de cada año, oportunidad en que se

celebran Fiestas Patrias, se baila cueca, las

radios se acuerdan de la música folklórica,

se embandera la ciudad, aparece la chicha

en los supermercados y algunas personas se

entretienenconalgunosjuegostradicionales

como la rayuela, la rana, el lanzamiento del

trompo, el encumbramiento de volantines,

el palo ensebado y el emboque, entre otros.

Finalizadas las festividades del 18 y 19 y el

cierre oficial de las fondas, la vida cotidiana

vuelve a su ritmo habitual y la mayoría de

las manifestaciones de

chilenidad

se atenúan.

Décadas atrás, la

chilenidad

estabamuy asociada a las

costumbres, a las tradiciones y al reconocimiento de

los hechos relevantes del pasado. Nos identificábamos

con la astucia de Lautaro, con la entereza de Galvarino

para soportar el suplicio, con el coraje casi suicida

de O'Higgins, con la audacia sin límites de Manuel

Rodríguez, con el sacrificio de Prat en Iquique, con

la sagacidad de Condell en Punta Gruesa, con el

sino trágico de Balmaceda o con el roto chileno de

Yungay; esos eran algunos de nuestros paradigmas. Se

aprendían en el colegio y no se olvidaban. Hoy, un gran

porcentaje de chilenos, lamentablemente no sabe

quién es Condell, no sospecha qué ocurrió el 18 de

septiembre de 1810 y confunde la contienda contra

la Confederación Perú Boliviana (1836-1839) con la

guerra del Pacífico (1879-1883).

Posiblemente la globalidad contribuye a que las

manifestaciones propias de un país se diluyan

lentamente.

NT

Elicura Chihuailaf

Nahuelpán

Poeta

MI VISIÓN DE LA

CHILENIDAD

CHILENIDAD ESTACIONARIA

¿EXISTE LA CHILENIDAD?

UN SENTIMIENTO EN EXTINCIÓN

Héctor Velis-Meza

Periodista

.