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N° 295 SEPTIEMBRE 2015

| Pág. 17

Visión y enseñanza

Carlos

Liberona

,

integrante

del Conjunto Palomar –creado

por Margot Loyola- recuerda la

visión que la Maestra transmitía

a sus alumnos respecto de la

danza, la música, la historia y la

cultura chilena.

Cuenta

que

Margot

Loyola

señalaba “que todo aprendizaje,

ya sea de música o de la danza,

de aquello que compone la

cultura tradicional, no puede

hacerse mediante la repetición de

movimientos o melodías y ritmos;

esos elementos constituyen sólo

una aspecto formal. Lo importante

es descubrir lo que existe más

allá, al hombre, su espíritu, ahí

reside el alma de la cultura de

cuya expresión son los juegos, las

danzas, el canto, etc. Es lo esencial

para determinar lo que fuimos, lo

que somos y lo que seremos”.

Respecto de los músicos y

referentes en la educación y

enseñanza de Margot Loyola,

comenta que “aunque ella tenía

un amplio conocimiento y gusto

por estos autores, siempre me

quedó claro que sus compositores

favoritos fueron los campesinos y

campesinas de Chile”.

“Admiraba mucho a Luis Advis,

con

quien

trabajó;

como

intérprete a Blanca Hauser,

quien fue su maestra de canto;

Ramón Vinay; Raúl de Ramón;

Víctor Jara; naturalmente a su

comadre, Violeta Parra, a quien

consideraba una genio; a Carlos

Isamitt, uno de sus grandes

maestros; y a Vicente Bianchi,

de quien admiraba su trabajo

como director de orquesta y

compositor, entre otros”, detalla.

Compartiendo

experiencias

Por su parte,

Ana Flores

, directora

del conjunto Las del Puerto –de

la Pontificia Universidad Católica

de Valparaíso, dirigido por Margot

Loyola y su esposo Osvaldo

Cádiz– relata su experiencia

como alumna y los orígenes de su

agrupación.

“Con el tiempo a Margot se le

ocurre que nosotras podríamos

representar un tipo de canto

femenino que se dio en nuestro país,

como Las Huasas Andinas, Elenita

Carrasco, Las Cuatro Huasas, etc.,

y nos entrega repertorio para

hacer un trabajo fonográfico que

no vio la luz, pero que sirvió para

juntarnos y convertirnos en Las del

Puerto”, explica.

El folclor va siempre

callado, lento,

profundo... es como

un secreto".

Osvaldo Cádiz, Margot Loyola y

Juan Pablo López.

“Ese respeto y admiración hacia

los cultores y cultoras de la

tradición musical fue su tónica.

Sus enseñanzas estaban llenas de

anécdotas y recuerdos afectivos,

llenaba de imágenes cada melodía,

cada rasgueo, cada danza... Mucha

nostalgia, mucha risa también y,

sobre todo, mucho rigor”, comenta

Flores, recordando las clases con

la Maestra.

Por su parte, Carlos Liberona

recuerda de su enseñanza “el

abrirme los ojos de todo lo que

yo tenía detrás, mi historia y

patrimonio cultural, que todo ello

tenía importancia y un sentido que

debía apreciar y en el cual debía

depositar el orgullo”.

Juan

Pablo

López

también

comparte una experiencia con

Margot Loyola en uno de sus

diversos viajes por el país.

“Estábamos

grabando

un

documental con Alejandra Fritis

–‘El sonido del tiempo’, sobre la

vida y obra de Margot Loyola- y

estábamos en Constitución. El

hotel estaba al lado del río. La

Maestra decide quedarse al lado

de ese río y le habla; le señala

que siempre le tuvo miedo, que

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