Página 33 - Revista Nuestra Tierra Nº 278

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N U E S T R A T I E R R A
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Certificación de calidad
Otra de las razones por las cuales
nuestro país emplea tan poca madera
para construir, está dada por la falta
de laboratorios de control de calidad
de materiales de la construcción que
certifiquen la calidad estructural de
las maderas.
Es por esto que el Infor está impulsan-
do esta área de desarrollo a través de
su Laboratorio de Madera Estructural
- que dirige el investigador y coordina-
dor del Área de Investigación Tecnolo-
gía e Industria de la Madera,
Gonzalo
Hernández
-, el que está postulando
ante el Instituto Nacional de Norma-
lización (INN) para acreditarse bajo el
estándar NCh-ISO 17025, que esta-
blece los requisitos generales para la
competencia de los laboratorios de
ensayo y calibración. Una vez acredita-
do, será inscrito en el Registro Oficial
de Laboratorios de Control Técnico de
Calidad de la Construcción del Minvu.
Pero si las cifras de uso de madera
para la construcción de viviendas en
Chile son bajas, las que dan cuenta de
arquitectos, ingenieros civiles y cons-
tructores civiles con competencias en
la especificación, construcción, diseño
y cálculo de estructuras de madera,
también lo son.
A nivel de pregrado y postgrado, con
la excepción de la Facultad de Arqui-
tectura, Construcción y Diseño de la
Universidad del Biobío (UBB), no se
observan en el país centros de educa-
ción superior orientados a formar pro-
fesionales especialistas en el área del
uso de la madera en la construcción.
A ello, se suma la falta de material
técnico de apoyo para la formación
de profesionales de la construcción en
madera. Esto motivó a la institución
a publicar cinco informes técnicos en
el marco del programa Construcción
en Madera que desarrolla la Unidad
de Tecnología de la Madera, material
que, a juicio del profesional, “llena un
vacío de información técnica actuali-
zada respecto del diseño estructural,
la difusión de la normativa que regu-
la la construcción en madera en Chile,
algunos aspectos prácticos de la cons-
trucción de viviendas e información de
mercado, transformándose en el libro
de cabecera de cualquier empresa que
desea construir en madera”.
Industrializando
a las Pymes
Actualmente existe un gran volu-
men de madera disponible y si bien
hay interés e iniciativas privadas, los
exportadores colocan ese volumen
en el mercado externo, por lo que las
grandes empresas no han tenido la
obligación de desarrollar la construc-
ción en Chile.
Sin embargo, para las Pymes sí hay
un mercado atractivo en el mercado
interno, por lo que necesita dar valor
agregado a sus productos, explica el
director de Infor. “El terremoto de
2010 puso nuevamente en discusión
el tema de la madera como una opor-
tunidad. Nos dimos cuenta de que hay
volumen, al contrario de lo que ocurría
hace un par de decenios, y están los
profesionales y voluntades para hacer
crecer este material dentro del rubro
de la construcción”, agrega.
Si bien aún estamos lejos de alcanzar
la participación que tiene la madera
en países desarrollados como Cana-
dá, que alcanza el 90% mientras Chi-
le sólo llega al 20%, el Ministerio de
Agricultura a través de Infor está
consciente de la necesidad de impul-
sar este desarrollo.
“Tenemos una gran brecha por alcan-
zar y cumplir. Nosotros creemos que
lo vamos a hacer, porque en la medida
que se trabaje con mayor calidad, con
maderas clasificadas estructuralmen-
te, las empresas constructoras Pyme
se van a ir masificando y van a ir colo-
cando casas de calidad en el mercado
para todos los segmentos”, agrega
Grosse.
Innovación