Página 35 - Revista Nuestra Tierra 277

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EDICIÓN Nº 277
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N U E S T R A T I E R R A
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aceptado que la malla que se use en
invierno, tenga potencial también
de protección al daño por sol, lo que
implica una optimización clara de los
recursos y evita el intercambio. En
este caso, no se introduce un nuevo
elemento, sino más bien se optimizan
los recursos. Nuestro objetivo es ese,
que la aplicación de los resultados de
la investigación sean efectivos y de
impacto, tecnológicamente innovador
y que además abra nuevos mercados”.
El Ingeniero Electrónico e integrante
de CEFOP,
Rodrigo Hernández,
fue el nexo con la empresa para
este proyecto. Y es que este joven
investigador realizó su tesis en la
Empresa Agrícola Mar Rojo, donde
se han realizado las pruebas y donde
ya han implementado algunas de las
recomendaciones realizadas por el
CÁMARA FLIR PHOTON 320 INSTALADA PARA
CAPTURAR IMÁGENES TÉRMICAS EN VARIEDAD
BRAEBURN.
MEDICIÓN DE LA TASA FOTO SINTÉTICAMENTE
ACTIVA A PARTIR DE LUZ INCIDENTE Y EMITIDA
PARA MEDIR LA EFICIENCIA DEL PROCESO DE
FOTOSÍNTESIS EN LAS MANZANAS.
MONTAJE EXPERIMENTAL REALIZANDO INDUC-
CIÓN DEL DAÑO MEDIANTE FOCOS HALÓGENOS.
MALLA ANTIGRANIZO (7% INTERCEPCIÓN CON LA LUZ)
INSTALADA EN SECTOR DEL HUERTO QUE TIENE LA VARIEDAD
BRAEBURN. EMPRESA AGRÍCOLA “MAR ROJO”.
equipo de investigadores. De hecho,
ya han llevado a cabo modificaciones
respecto a las mallas, puesto que
determinaron que las destinadas a
la protección en invierno son mucho
más eficientes que aquellas para
proteger del sol.
Hernández explica que el huerto
tomó la medida de utilizar las mallas
de invierno tanto para proteger a sus
plantaciones de los granizos como del
sol, destacando que esto trae varios
beneficios. “Hay que considerar que
estas mallas tienen una duración de
8 años, en comparación con las otras
que sólo duran 3. Además, en Mar Rojo
las instalan de una manera bastante
particular, como un panal de abeja,
por lo que cuando se rompe en algún
punto, sólo deben cambiar ese trozo y
no toda la malla”.
Lo que se está desarrollando en este
proyecto sin duda será un real aporte
a la productividad frutícola nacional,
e incluso un complemento para
otros desarrollos, como el logrado
por el Centro de Pomáceas, quienes
crearon un sistema de alerta climático
dirigido a los productores, el que avisa
cuándo se dan las condiciones para
que comience a producirse el daño
por sol. “Normalmente, temperaturas
superiores a los 27 °C (a la sombra) por
más de 5 horas, son suficientes para
iniciar el daño”, explica Yuri, del Centro
de Pomáceas.
Actualmente, el proyecto desarrollado
en CEFOP está en una etapa de
evaluación de prototipo para estudiar
el daño por sol, como también de
obtención de parámetros térmicos
en la fruta. “Con los prototipos de
obtención de parámetros validados,
podemos introducirnos en el sector
productivo con una solución con
resultados verificados, listos para ser
evaluados a escala mayor, en huerto
y directamente en las condiciones
en que se produce daño por sol y
cuantificar su efectividad”.
PROYECCIONES
Dentro de las proyecciones que el
equipo de trabajo tiene en el marco
de este proyecto, se destaca el medir
en huertos la efectividad de las
técnicas para tener mayor respaldo
documentado y con resultados
en terreno, para poder ofrecer la
o las posibles técnicas de manejo
agronómico, adecuadas para la
prevención del daño.
Paralelamente, los modelos desa-
rrollados han permitido abrir nuevas
líneas respecto a la formulación de
sensores ópticos para medir la fruta
y obtener diferentes parámetros, por
ejemplo para medir y monitorear cifras
tanto de calidad como condición. Adi-
cionalmente, se espera investigar, en
procesos de secado principalmente, el
uso de radiación, siendo quizás la pro-
yección más cercana desde el punto
de vista del desarrollo industrial.
INVESTIGACIÓN