Página 34 - Revista Nuestra Tierra 277

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EDICIÓN Nº 277
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relevancia un estudio desarrollado
por investigadores del Laboratorio
de Procesamiento de Información
(IPL), ubicado en la Universidad de La
Frontera, perteneciente al Centro
de Óptica y Fotónica (CEFOP) de la
Universidad de Concepción.
La investigación tiene como objetivo
realizar un control adecuado del
daño que produce el sol y así reducir
pérdidas en la producción.
El daño por el sol se debe a un
exceso de radiación solar no útil
en la planta, siendo la componente
infrarroja térmica predominante, la
causa por sobre las componentes
ultravioleta y visible, los que . aportan
al crecimiento de la fruta, la planta y a
diversos procesos. Por lo que lo natural
sería bloquear parte del infrarrojo que
no tiene una incidencia trascendental.
Con
esto
se
logra
disminuir
considerablemente la radiación que
afecta a la fruta, reduciendo así la
posibilidad de daño.
El Dr.
César San Mar-
tín Salas,
investigador
responsable, explica que
uno de los principales
“peros” que detectaron,
fue que “muchos de los
ensayos, mediciones y
conclusiones de dife-
rentes estudios, gene-
ran confusión y no dan
justificación a la o las
posibles causas del daño
en sí. Inclusive, muchas soluciones son
importadas, pero las condiciones loca-
les hacen que no existan soluciones
efectivas o, al menos, que funcionen al
mismo nivel que en el extranjero”.
Para obtener información lo más
precisa posible, el equipo buscó
apoyo en el Centro de Pomáceas,
dependiente de la Facultad de
Ciencias Agrarias de la Universidad de
Talca. Su director, Dr.
José Antonio
Yuri
, precisa que luego de casi 20
años estudiando el problema, han
identificado las principales causas
del daño por sol. “Entre éstas, la
temperatura juega un rol decisivo, por
lo que la fruta debe evitar ser expuesta
por periodos excesivos a la radiación
directa, especialmente en zonas de
altas temperaturas estivales”.
Con información como la anterior,
comenzaron a trabajar los investiga-
dores de CEFOP-UFRO. En ese senti-
do, y desde el punto de vista técnico,
San Martín agrega que se introdujeron
modelos matemáticos que permitie-
ron describir de manera cuantificable
el proceso del daño. “La ventaja de
los modelos es que pue-
den utilizarse para evaluar
posibles alternativas de
daño y cuantificar su real
efectividad, antes de apli-
car en terreno. Con esto
se pueden tener respaldos
iniciales, desde el punto de
vista de modelación con
mayor precisión”.
Lo trascendental de lo
obtenido hasta ahora, es
que la característica de los análisis y
el estudio realizado es independiente
del tipo de fruta.
Otro de los objetivos de este trabajo
es generar, a partir de los resultados
de la investigación, soluciones que
permitan dar efectividad al proceso
de protección de la fruta. “Esta
solución no sólo debe ser efectiva,
sino que también debe cumplir con
las condiciones del mercado, de
modo tal que la recuperación versus
la inversión y los gastos de operación
y mantención del sistema, haga viable
su utilización”, aclara San Martín.
APLICABILIDAD
Pero vamos a lo concreto: ¿Cómo hacer
llegar estos modelos a la empresa?
Según el investigador y docente de la
UFRO, la empresa del sector frutícola
es variada, sin embargo, son técnicas
de manejo agronómico las que se
pueden mejorar para en principio
disminuir el daño por sol.
En ese sentido, San Martín explica
este alcance con un claro ejemplo: es
normal ver que los huertos manejan un
tipo de malla para alguna necesidad
particular en invierno y, además, usen
otro tipo de malla contra el daño
por sol en verano. “Sería muy bien
INVESTIGACIÓN