Página 17 - Revista Nuestra Tierra 277

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SEMINARIO FEDEFRUTA
Durante la actividad, que estuvo enmarcada dentro del décimo Ciclo de Encuentros
Regionales que organizó la Federación de Productores de Frutas de Chile (Fedefruta)
en conjunto con ProChile y el Ministerio de Agricultura, a través del INIA Tamel Aike,
se realizó una completa actualización sobre los principales aspectos técnicos y
comerciales relacionados con la producción y exportación de fruta fresca desde la
Patagonia a los exigentes mercados mundiales, al tiempo que fue una oportunidad
para explorar el desarrollo de nuevos cultivos frutales.
Para
Cristián Allendes
, presidente de Fedefruta, “el encuentro en Aysén fue
tremendamente positivo y provechoso. Pudimos conocer en terreno las aptitudes
y condiciones que presenta la región y, en particular el Valle de Chile Chico, para
el desarrollo de la fruticultura. Esperamos que esta iniciativa se pueda replicar
durante los próximos años”.
VENTAJAS Y DESVENTAJAS
Si bien son muchas las ventajas de
cultivar cerezos y otras especies hor-
tofrutícolas en la Cuenca del Lago
General Carrera, existen dos desven-
tajas que están siendo analizadas,
con el fin de contrarrestar sus efectos
negativos en la producción.
Una de ellas son las condiciones de
producción, como las heladas prima-
verales, que pueden limitar la pro-
ducción a pesar de que su intensidad
difiere según el área donde se ubi-
quen los huertos. En este sentido, los
productores locales -salvo algunas
Las condiciones climáticas, no obstan-
te, son muy favorables en términos de
la baja incidencia de enfermedades y
partidura de la fruta, ya que las pre-
cipitaciones son escasas y llegan a
menos de 300 mm por año.
En cuanto al manejo postcosecha, se
están realizando estudios para validar
el proceso de exportación desde Chile
Chico.
Diego Arribillaga
, profesional
del INIA Tamel Aike, explica que están
trabajando en tres líneas: “entregar-
les a los agricultores la evaluación de
nuevas variedades de cerezas más
tardías; la segunda es el manejo pro-
piamente tal del cultivo, para lograr
que la fruta tenga una mejor calidad
de vida postcosecha; y la tercera, son
sistemas de almacenaje postcosecha”.
Además, se plantea darles una denomi-
nación de origen, que rescate las cua-
lidades que la hacen ser un producto
especial, como las condiciones climáti-
cas en la que es cultivada, la calidad de
los suelos (más limpios que en la zona
central) y escasa presencia de plagas,
entre otros. Por ello, se plantea deno-
minarlas “cerezas de Chile Chico” o
“cerezas de la Patagonia”, un producto
regional que ha comenzado a dar exce-
lentes frutos al fin del mundo.
PRODUCCIÓN REGIONAL
excepciones en aquellos que tienen
huertos muy abrigados o cercanos al
lago- deben invertir en sistemas de
control de heladas y así disminuir sus
riesgos.
Otro punto crítico relacionado con
aspectos climáticos, lo constituye la
presencia de condiciones excesivamen-
te ventosas -en ocasiones se registran
vientos de más de 100 km/hora- lo que
obliga a que los huertos dispongan de
cortinas cortavientos, siendo las más
utilizadas las de origen vegetal (ála-
mos) representando costos adicionales
si se compara con huertos de cerezos
de otras zonas del país.
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