Página 10-11 - Revista Nuestra Tierra Nº 276

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Se espera comenzar el
1 de mayo de este año
para
acrecentar entre
un 10 y 20%
las lluvias
invernales.
PROYECCIONES
NUEVAS TECNOLOGÍAS
AparatoS terrestre de
emisión de yoduro de plata.
Robert Hilliard, gerente Junta
de Vigilancia río Cachapoal.
Para introducir el Yoduro de Plata (AgI) en una nube se requiere de ciertas
condiciones climáticas. Generalmente, eventos de mal tiempo debido a
que ellos están asociados a una extensa área de Baja Presión. Las bajas
presiones se caracterizan por tener intensas corrientes ascendentes de
aire. Esta característica es aprovechada por la técnica de siembra de nubes,
ya que son estas corrientes las que se encargan de transportar el nucleante
(AgI) al interior de la nubosidad en pocos minutos, alcanzando los niveles
propicios de temperatura para desarrollar el máximo de potencialidad del
sistema.
La principal característica del Yoduro de Plata (AgI) es que cada gramo aporta
10 elevado a 13 núcleos de condensación o congelamiento. Con la introducción
en la nubosidad de esta cantidad de núcleos extras, se obtiene
un incremento
promedio de precipitación del orden del 15%
, dependiendo de muchos
factores, como son la oportunidad de la siembra, el grado de actividad de los
sistemas nubosos, la intensidad de las corrientes ascendentes, la cantidad de
agua sobreenfriada presente en la nubosidad, etc.
(Gentileza: Hidromet)
Expectativas y
proyecciones
Con todo, es considerable la lluvia
adicional que se obtiene gracias a esta
estrategia. “Por ejemplo, calculamos
que en Copiapó se generarían 160
litros por segundo, mientras que en
el Cachapoal hablamos de 5 metros
cúbicos por segundo adicionales de
caudal, por lo tanto es bastante agua
adicional con la que contaríamos”,
señala Martin (CNR).
La siembra de nubes es una medida
inmediata que se espera comience el
1 de mayo de este año y que permitirá,
a través de la intervención química de
nubes, acrecentar entre un 10 y 20%
las lluvias invernales.
En este proceso confluyen diversos
aspectos de los que depende la
efectividad del programa. En ese
sentido, Martin destaca que “hay un
sinnúmero de factores ambientales
que condicionan que los resultados
sean mayores o menores: que los
aviones puedan volar en los frentes
que debemos sembrar; temperaturas
bajo cero constantes que permitan
Hace más de 10 años el Valle de
Cachapoal comenzó a utilizar la
siembra de nubes.
que la aplicación sea efectiva; y
el monitoreo permanente de las
condiciones tormentosas, entre otros.
Si trabajamos en forma profesional y
se dan las condiciones adecuadas, sin
duda el programa será muy positivo”.
Es por ello que en cada una de las
regiones involucradas en el programa
se ha trabajado para comprometer los
aspectos técnicos y el financiamiento
necesario para llevar a cabo la siembra
de nubes, así como la construcción de
los equipos terrestres necesarios y la
evaluación de los aviones y elementos
precisos para la aplicación vía aérea.
En cuanto a los costos, la aplicación
anual del programa ronda entre
los $400 y $600 millones en cada
región, destacando que la mitad de
estos fondos corresponden a aportes
privados. El proyecto considera 3 años
de estimulación de precipitaciones,
tiempo que permitirá tanto la
optimización de los resultados del
Felipe Martin, secretario ejecutivo CNR:
“En
Copiapó se generarían 160 litros por
segundo,
mientras que en el Cachapoal
hablamos de 5 metros cúbicos por segundo
adicionales de caudal”.
Yoduro de Plata (AgI): características y
condiciones ambientales para su aplicación
programacomo lamediciónestadística
–cantidad de lluvia adicional obtenida-
del éxito de la iniciativa.
Por otro lado, respecto a la estrategia
de aplicación, se determinó que para
la III y IV Región se utilizará el sistema
aéreo de siembra de nubes, mientras
que en la V y VI Región se aplicará el
terrestre, decisión adoptada luego
de analizar la realidad geográfica de
cada zona.
Valle de Cachapoal:
una experiencia exitosa
Quienes conocen plenamente la
siembra de nubes y se han beneficiado
de sus resultados son los agricultores
y habitantes del Valle de Cachapoal en
la Región de O’Higgins, donde desde
el año 2000 se utiliza esta técnica
para acrecentar las lluvias durante el
invierno y garantizar el recurso hídrico
necesario en la zona.
“Nosotros partimos con un proyecto
piloto, porque no había experiencias
similares. El programa efectivamente
ha arrojado un crecimiento en las
precipitaciones en torno al 15%.
Como no tenemos embalses, luego
de años de experiencia decidimos
trasladar a mayor altura los equipos
terrestres para generar nieve en lugar
de lluvias, lo que nos permite ahora
acumular recurso hídrico en las altas
cumbres. Llevamos 4 años de proyecto
permanente y queremos incorporar
toda la región al programa del
Gobierno para replicar la experiencia
del Valle de Cachapoal, la única zona
que no presenta problemas de falta
de agua” explica
Robert Hilliard
,
ingeniero agrónomo y gerente de la
Junta de Vigilancia del río Cachapoal.
Para realizar este programa, en sus
primeros años las agrupaciones
locales obtuvieron financiamiento
estatal y del Gobierno Regional junto
a capital privado, mientras que en la
actualidad los 8 aparatos de siembra
de nubes existentes en el valle son
financiados con la ayuda de empresas
como Codelco y Pacific Hydro, además
del aporte de los propios agricultores
de la zona.
ParaHilliard, otro objetivo fundamental
a lograr es la obtención de estadísticas
meteorológicas en el sector, lo que
permitirá contar con información
objetiva y proyectar estrategias a largo
plazo. “En unos 3 años más contaremos
con instrumentos de medición y una
estadística que siente las bases de la
estimulación de precipitaciones en
nuestro país. Con ello pasaremos
del resultado probable a la
convicción de que lo hicimos bien.
Y lo más seguro es que las cifras así
lo confirmen”, agrega.
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