Página 20-21 - Revista Nuestra Tierra Nº 276

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INFORMACIÓN TÉCNICA
También contribuye al prestigio
ganado, la excelente posición del
país como nación rigurosa con sus
protocolos de fitosanidad e inocuidad
alimentaria.
Sin
embargo,
debe
considerarse la situación mundial actual
-de requisitos crecientes- que implican
riesgos de rechazos de no cumplirse
las expectativas de inocuidad de países
compradores de nuestra fruta y también
de cadenas de distribución de alimentos
en esos mercados que, a veces, imponen
normas más rigurosas que las oficiales.
Uno de los grandes desafíos es el
lograr un equilibrio entre el sistema
de control fitosanitario, impuesto por
el comercio internacional basado en el
uso de plaguicidas, y las exigencias de
calidad e inocuidad de los alimentos,
que implican demandas crecientes
para que presenten menos residuos de
estas sustancias.
PROYECTO NACIONAL
Recomendaciones de la OCDE señalan
que Chile debe bajar su carga de
plaguicidas usados en la agricultura.
Por esta razón el Ministerio de
Agricultura encomendó al Instituto
de Investigaciones Agropecuarias,
INIA, desarrollar y ejecutar el proyecto
“Estrategias de manejo fitosanitario
para frutalesdeexportacióntendientes
a reducir el uso de plaguicidas”, el que
partió inicialmente con uva de mesa y
manzana, las dos principales especies
frutales de exportación.
El trabajo que se está efectuando en el
INIA partió en agosto de 2010 con un
horizonte de tres años, para concluir
en agosto de 2013. Participan a nivel
nacional una veintena de especialis-
tas entre entomólogos, fitopatólogos,
ambientalistas, expertos en maquina-
ria y equipos de aplicación de plagui-
cidas, extensionistas, comunicadores y
ayudantes de investigación.
Por tratarse de un proyecto nacional
intervienen gran parte de los Centros
INFORMACIÓN TÉCNICA
Regionales de Investigación, CRI. Desde
el INIA Intihuasi (Región de Coquimbo)
al INIA Rayentué (Región de O’Higgins)
en uva de mesa, y desde Rayentué al
INIA Quilamapu (Región del Biobío) en
manzana, con trabajos de campo hasta
la provincia de Malleco.
PRODUCTIVA EVALUACIÓN
¿Qué plaguicidas se usan, cuándo y
cómo? Son algunas de las preguntas
básicas que este proyecto busca
responder. Es así como se determinó
el uso actual de los plaguicidas en
las dos especies frutales, mediante
la aplicación de 687 encuestas a
productores desde las regiones de
Atacama a La Araucanía, y entrevistas
y talleres con actores relevantes
ligados al tema, representantes
de empresas exportadoras y de
insumos, proveedores de plaguicidas
y asesores, y profesionales de
instituciones públicas.
De esta forma, tras la realización
de ensayos comparativos de los
protocolos de manejo sanitario apli-
cados por productores versus manejo
basado en el monitoreo de plagas y
enfermedades, y criterios de aplica-
ción de acuerdo a su comportamiento,
se elaborarán recomendaciones para
que se usen plaguicidas sólo cuando
sea realmente necesario a fin de evitar
daños económicos.
Al mismo tiempo, se ha establecido
el estado y uso dado a la maquinaria
y a los equipos de aplicación de
plaguicidas. A partir de esto se están
preparando recomendaciones en la
línea de perfeccionar la eficiencia de las
aplicaciones: menores volúmenes ymejor
distribución del producto en las plantas.
DEFICIENCIAS EN EL USO
Y APLICACIÓN
Resultados preliminares de este
estudio mostraron:
Productos tóxicos.
Se ha deter-
minado que en muchos casos se
utilizan productos de alta toxici-
dad que, si bien son permitidos por
la legislación nacional, presentan
serias restricciones en los mercados
importadores de fruta chilena, lo que
incrementa los riesgos de rechazo o
de una menor competitividad frente
a fruta de otros países exportadores
que llegan a sus destinos con menos
residuos químicos.
Monitoreo de plagas y enfermeda-
des.
Esto es casi inexistente o si se
efectúa es impreciso, situación moti-
vada fuertemente por las exigencias
de aplicación de protocolos de control
de plagas y enfermedades de empre-
sas exportadoras, a su vez, presionadas
por requerimientos de algunos países
de destino de la fruta. Estos protocolos
se basan en el empleo de plaguicidas
en determinados estados fenológicos,
independiente de la presión de plagas
o enfermedades, lo que implica, en
muchos casos, innecesarias aplica-
ciones como ocurre con el control de
trips o de oídio en la uva; o en el con-
trol de polilla o venturia en manzana.
Equipamiento.
Es frecuente que
los tractores sean modelos muy
antiguos y superen largamente su
vida útil y el tiempo de renovación.
Son de una potencia inferior a la
recomendable y con poca o escasa
mantención. También se comprobó
que los equipos de aplicación de
plaguicidas frecuentemente tienen
problemas de diseño, lo que incide en
una menor eficiencia en su empleo
o en la seguridad de los operadores.
Presentan fugas de la mezcla a
suministrar, originando contaminación
del suelo, del agua y el uso de
volúmenes superiores al adecuado.
En el 50% de los equipos revisados
en el trabajo de campo, se podría
reducir en más de la mitad el volumen
de plaguicidas que actualmente se
administra.
Todo esto amerita el inicio de acuer-
dos y una estrategia de trabajo
conjunto con las empresas exporta-
doras, productores y operadores de
plaguicidas, trabajo que se enfati-
zará en la actual temporada a fin de
implementar actividades de difusión,
capacitación y certificación de pro-
cesos de evaluación del efecto de
plagas y enfermedades y su manejo,
al igual que en el uso y aplicación de
plaguicidas.
Recomendaciones
de la
OCDE
señalan
que
Chile debe
bajar su carga de
plaguicidas
usados en
la agricultura.
El INIA propondrá
la utilización
de plaguicidas
cuando la presión
de una plaga o una
enfermedad pueda
derivar en pérdidas
económicas.
Para la aplicación de plaguicidas
el uso de equipamiento adecuado
y debidamente calibrado da mayor
eficiencia en su empleo y protección de
los trabajadores.