Página 38 - Revista Nuestra Tierra Nº275

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/ N U E S T R A T I E R R A
E
sta historia que voy a contar, le
pasó en “realidad” a mi abuelita
Clementina Coya.... Hace muchos
años en el pueblo de lllalla (Quebra-
da de Aroma) mi bisabuelita Marce-
lina (que aún está viva) le tejía a una
señora de Chiapa (pueblo más gran-
de). Mientras conversaban, mi abuela
Clementina le dijo a mi bisabuelita
Marcelina que tenía ganas de comer
sopaipilla y la señora a quien le esta-
ba tejiendo mi bisabuelita Ie dijo a mi
abuelita que fuera al pueblo de Chia-
pa, porque ella le regalaría grasa para
freír las sopaipillas; mi bisabuelita
aceptó, dando las gracias.
A la mañana siguiente, a las 6:30, mi
abuela salió con un vestido bien largo
y ojotas, pasaban los minutos y ella
iba caminando hasta que decidió cor-
tar camino para llegar más rápido al
pueblo de Chiapa. Tenía tantas ganas
de comer sopaipilla que cantaba de
alegría, cuando de repente sintió una
fuerte reacción, la voz le empezó a
salir ronca (el canto le salió muy ron-
co) y daba saltos. Entonces empezó a
CuEnTo
El espíritu de Malku
(Cerro jachura)
retroceder, tenía tanto miedo y rezó y
lloró. En sus pensamientos se pregun-
taba si se regresaba a lllalla o se diri-
gía a Chiapa; decide ir a Chiapa. Llegó
corriendo, muy asustada y llorando a
la casa de una amiga de su mamá en
Chiapa. Esta amiga pidió que avisaran
a mi bisabuelita que su hija estaba llo-
rando y no quería decir nada. Mi abue-
la Clementina no se quería ir sola, tenía
mucho miedo. Entonces, mi bisabuelita
partió al pueblo de Chiapa.
Mi bisabuela llegó donde mi abue-
la y como no sabía por qué lloraba
tanto y por qué tenía tanto miedo, la
llevó donde un curandero del pueblo,
un yatire. EI yatire Ie dijo que el Tata
Jachura de Chiapa se Ia quería llevar
y que si no hubiese rezado, se la lle-
vaba. Mi bisabuelita quiso saber cómo
se produjo esto. El yatire le dijo que
ella pasó por "Mala hora" y que por
donde pasó se encontraban las Copas
del Jachura y que para salvar la vida
de mi abuelita Clementina tenía que
intercambiarla por animales para que
no la molestaran más. Mi abuelita se
historia ganadora
del premio especial Pueblos originarios,
categoría Me lo contó mi abuelito, en la décimonovena versión del
concurso historias de nuestra Tierra
,
2011
.
yuMArA PErAlTA TAuCArE
12 AñoS,
8° BáSiCo, ESCuElA F-62
CAMiñA, rEgión dE TArAPACá
demoró mucho en curarse, sentía rui-
dos de avión y de animales y mucho
miedo de quedarse sola.
Hasta ahora siente miedo, ya nunca
más pasó por aquel lugar. Esa expe-
riencia la dejó muy mal y temerosa a
tomar decisiones; ella es muy buena y
mi abuelito fue muy malo con ella. Yo
la quiero mucho.
Mi abuelita me contó que, antigua-
mente, en las faldas del cerro Jachura
(Tata) las personas entregaban a los
niñitos de madre soltera y los niños
desaparecían. Si no lo hacían, el Tata se
enojaba y se llevaba a otras personas,
mandaba mala suerte para el pueblo y
no había cosecha.
Después, con el paso de los años,
empezaron a dejar sólo 10 llamos para
no sacrificar a las personas. Actual-
mente, le dan solamente 1 llamo. Los
chiapeños aún veneran ese cerro.
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