Página 27 - Revista Nuestra Tierra Nº275

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EDICIÓN Nº 275
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N U E S T R A T I E R R A
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Mantener control de la vegetación
superflua: chupones y sierpes.
Reducir la fertilización nitrogenada
en función de los ajustes de carga,
producción y control del crecimiento
vegetativo de las plantas.
Cosechada la fruta, distanciar los
riegos a fin de priorizar los cultivos en
desarrollo.
Reducir en lo posible todo tipo de
pérdida por conducción del agua o en
estructuras de acumulación (tranques,
microrrepresas).
Profundizar y mejorar pequeñas
fuentes de agua en ambientes de secano
(norias, tranques y vertientes).
En frutales de hoja caduca, realizar
podas periódicas de verano a fin de
aminorar laevapotranspiraciónymejorar
el cubrimiento de las pulverizaciones en
el control de plagas y enfermedades.
Revisar continuamente la presencia
de plagas en distintos cultivos; éstas
responden a condiciones climáticas.
Utilizar un sombreadero para colocar
los productos y trasladarlos lo más
rápido posible a la sala de poscosecha
y embalaje.
No sembrar de manera directa ni
trasplantar en el lugar definitivo, hasta
tener indicios de las primeras lluvias
probables de fines de verano e inicios
de otoño.
AGROCLIMA
LA TECNIFICACIÓN DEL RIEGO POR
ASPERSIÓN O GOTEO OPTIMIZA EL USO
DEL AGUA. LA FOTO ILUSTRA EL RIEGO
POR GOTEO EN ARÁNDANOS.
LA ESCASEZ DE AGUA HA
OCASIONADO BAJA EN LOS
RENDIMIENTOS EN FRUTAS, LO
QUE INCLUSO HA INFLUIDO EN LOS
PORCENTAJES DESTINADOS A LA
EXPORTACIÓN EN MERCADOS QUE
DISCRIMINAN POR CALIDAD.
Mantener un estricto control de
malezas en el huerto.
Regar temprano o al término de la
tarde de modo de reducir las pérdidas
de agua por evapotranspiración.
Realizar riegos oportunos según lo
indiquen instrumentos tales como
tensiómetros o alguna otra tecnología
como calicatas en frutales; así se
aprovecha mejor el agua.
Regular la carga frutal de los árboles
en función de la disponibilidad de agua
de la temporada.
MEDIDAS PARA MANEJO DE DIFERENTES CULTIVOS
(En situación de déficit hídrico)
Suplementar a las hembras, particular-
mente de caprinos, durante el último ter-
cio de preñez y al menos los primeros 100
días de lactancia.
Suplementar con proteínas en verano y
antes de las lluvias en invierno, con energía
(granos) cuando la estrata herbácea está
emergiendo.
Utilizar sombreaderos y en lo posible
“descargar” el predio.
Eliminar los animales que han cumplido
su ciclo productivo (5 partos o más) o que
han perdido sus dientes.
Descartar todo animal poco productivo y
que no ha alcanzado el peso requerido para
entrar al encaste.
Mantener en el piño solamente a las
hembras necesarias para reemplazo.
No más de 25 hembras por cada 100
animales.
Programar la parición bajo galpón y
disminuir las perdidas postnatales.
Disponer de dormideros para que los
animales puedan permanecer, al menos
en la noche, en un sector seco y libre de
corrientes de viento helado.
Mantener la sanidad de todos los
animales. Desparasitarlos al término de la
primavera.
La presencia de La Niña ha ocasionado
déficits en la agricultura de secano,
donde la reserva de forraje para el
ganado y el agua para la bebida es
escasa. Incluso en la Región de La
Araucanía y enmenormedida en Biobío,
el fenómeno ha provocado un menor
desarrollo de praderas, inferiores
rendimientos en cereales (trigo y
avena) debido a “grano chupado” por
falta de humedad y muy bajos calibres
en la papa costera. Situación de interés
y seguimiento es la Región de Aysén,
donde hubo déficit de precipitaciones
del orden del 30%.
“La alimentación animal, de no haber
precipitaciones normales de aquí en
adelante, puede tornarse crítica a
contar de marzo debido a que en los
sectores más deficitarios ya se está
suplementando a los animales. La gran
incógnita son las reservas forrajeras
que quedarán para el invierno”,
concluye Antonio Yaksic.