Entrevista: Misael Cuevas, presidente de la Federación Red Nacional Apícola

18 de ago de 2014

“Somos un rubro estratégico en la producción alimentaria y la mantención de la biodiversidad”

Hablar de apicultura en Chile es hablar de una actividad desarrollada principalmente por pequeños productores, por lo que es un claro ejemplo de emprendimiento y asociatividad productiva.

El presidente de la Federación Red Nacional Apícola, Misael Cuevas, comenta la realidad de la apicultura, sus necesidades y los objetivos que se plantea la organización para potenciar la actividad melífera nacional.

¿Cuál es el objetivo de la Red Apícola Nacional en el sector?

La Red Nacional Apícola es una federación gremial constituida el año 2000, que integra a organizaciones apícolas de diez regiones, desde Coquimbo hasta Aysén. Hemos desarrollado procedimientos de trabajo basados en una mirada país, en coherencia con las tendencias de la cadena en el contexto nacional e internacional. Nuestro principal foco es la representación; manejar y transmitir información desde lo local a lo nacional y viceversa, junto con levantar propuestas que generen herramientas y apoyo para que la apicultura sea inclusiva y sustentable para los pequeños y medianos productores.

¿Qué visión tienen ustedes de la situación actual e importancia de la apicultura en el país?

A nosotros nos interesa colocar en el debate y establecer relaciones con instituciones a partir de reconocer la apicultura como un factor productivo dentro del sistema silvoagropecuario. Si bien en el movimiento de ventas de productos y servicios nos manejamos en el eje de los USD$50 millones que es poco, somos un rubro estratégico en la producción alimentaria y la mantención de la biodiversidad, por el rol polinizador de las abejas.

La industria apícola genera un buen equilibrio en lo económico, ambiental y social. Económico, pues se han fortalecido los precios de la miel y otros servicios relacionados con la apicultura, con lo que se genera rentabilidad. Ambiental, ya que somos cuidadores de un ambiente sano y libre de contaminación; somos defensores y protectores del medioambiente y la biodiversidad botánica. Y social, debido a que en la apicultura no existen grandes grupos económicos o grandes empresas; la apicultura se identifica mucho con la agricultura familiar, ya que el productor está siempre presente en todo el proceso productivo.

Desde el punto de vista productivo, ¿en qué temas están concentrados actualmente?

Estamos concentrados en dar cumplimiento a los estándares cada vez más exigentes en el manejo productivo, trazabilidad y aseguramiento de la calidad. Somos parte de la industria alimentaria y esta ha incrementado fuertemente los niveles analíticos y de control de los productos. Para ello necesitamos tener las instalaciones adecuadas, registro y trazabilidad que nos permitan llegar con nuestro producto a los mercados más exigentes.

Puntualmente respecto a la mortalidad de las abejas, si bien no es una visión catastrófica, existe preocupación por este fenómeno, que puede ser producto de parásitos, aplicación de pesticidas, cambio climático, emergencias agrícolas como la sequía y las heladas, etcétera.

Nos interesa que la apicultura se mantenga como una actividad sustentable en el mediano y largo plazo. Es importante la forma en que generamos acuerdos con los distintos rubros frutícolas y agrícolas para que nos protejamos y no nos perjudiquemos. Mantenernos informados sobre qué tipo de productos se están aplicando para cuidarnos entre nosotros.

Por otro lado, también nos preocupa la profesionalización. Hemos pasado de ser un rubro de producción-recolección hacia la industrialización y tecnificación. La apicultura de hoy es muy distinta a la de hace 30 años.

¿De qué forma hacen frente a esta necesidad de profesionalización?

Primero, poniéndonos de acuerdo en homologar ciertos criterios de manejo apuntando a la productividad y la calidad. A partir de ello, definimos perfiles ocupacionales, en el sentido de qué debe saber hacer un productor para ser un apicultor básico; para prestar servicios de polinización, desarrollar crianza de reinas, extracción y envasado, etcétera. Estos están en el banco de perfiles de ChileValora (Comisión Sistema Nacional de Certificación de Competencias Laborales); en el segundo semestre de este año ajustaremos esos perfiles y el paso siguiente es transformarlos en mallas curriculares para que los productores accedan a capacitaciones para un desarrollo competitivo del producto.

¿Cómo proyectarán estos lineamientos a futuro?

Actualmente estamos en un ejercicio de ajuste de la agenda estratégica a través de la Comisión Nacional de Apicultura. El objetivo es tener una propuesta para los próximos cinco o diez años, a presentar en el marco del Séptimo Simposio Apícola Nacional. En eso tenemos todo el respaldo del ministro de Agricultura y Odepa, que nos apoya en la secretaría técnica, y esperamos una gran participación de todo el Chile apícola.

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